El Rayo Vallecano vuelve a ponerse a prueba este fin de semana en un partido que va mucho más allá de una jornada de Liga. La visita del Mallorca a Vallecas llega en el peor momento posible para los franjirrojos… o quizá en el único en el que ya no hay margen para mirar a otro lado.
El Rayo no gana en Liga desde el 26 de octubre, una racha que ha ido estrechando peligrosamente el colchón con el descenso. A solo dos puntos de la zona roja, el duelo ante el Mallorca se presenta como una de esas noches marcadas en rojo: ganar o seguir cayendo.
La urgencia de Vallecas
La Franja ha ido sobreviviendo a base de empates, buenas sensaciones puntuales y el empuje de su estadio, pero la realidad es tozuda: los puntos no llegan, tampoco los goles. Vallecas ha visto cómo el equipo rozaba la victoria en demasiadas ocasiones sin terminar de cerrarlas, un problema que Íñigo Pérez no esquiva.
“El problema no es grande, son detalles aparentemente menores que luego nos cuestan cosas importantes”, reconoció el técnico en rueda de prensa, señalando directamente a ese debe pendiente en casa que el Rayo necesita corregir cuanto antes.
Porque aunque el entrenador insiste en que “mañana son solo tres puntos más”, la clasificación cuenta otra historia. El Rayo no puede permitirse que este partido pase como uno más.
Un duelo directo…
Enfrente estará un Mallorca que también mira hacia abajo, lo que convierte el choque en un duelo directo por la permanencia. Pero el foco, al menos desde Vallecas, está claro: mirarse a sí mismos y cortar una dinámica que empieza a apretar demasiado.
Para Íñigo Pérez, además, el partido tiene un componente emocional añadido. El técnico franjirrojo se mide a Jagoba Arrasate, una figura clave en su carrera. “Con él alcancé mi mayor nivel como jugador. Ahora utilizo muchos conceptos que adquirí con Jagoba”, confesó en rueda de prensa, entre risas y agradecimiento… aunque sin perder el colmillo competitivo: “Esperemos que mañana se vayan derrotados”.
No es un enfrentamiento cualquiera. La última vez que ambos se cruzaron, el Rayo conquistó Europa, en una noche que quedó grabada para siempre en la memoria franjirroja. Aquel 24 de mayo, Vallecas vivió un partido histórico que abrió las puertas del continente al Rayo, un día que los rayistas jamás olvidarán y que ahora vuelve a sobrevolar el ambiente como un recuerdo al que agarrarse en tiempos de necesidad.
Recuperaciones, bajas y una obsesión: el gol
La semana ha dejado noticias positivas en forma de efectivos recuperados. Alemao y Balliu estarán disponibles, una bocanada de aire para un equipo corto de pólvora. El técnico, eso sí, pidió cautela con el delantero brasileño, todavía condicionado por la pubalgia y por la presión natural del ‘9’. “La frustración por no marcar es inherente al cargo”, explicó.
No estarán Luiz Felipe ni Unai, ambos fuera por molestias físicas, en una convocatoria marcada también por pequeños procesos víricos y el desgaste acumulado.
Pero si hay una palabra que sobrevuela Vallecas es gol. El Rayo genera, compite y se mantiene sólido atrás, pero en Liga no está encontrando la continuidad ofensiva. Íñigo Pérez fue claro: “La importancia del gol es capital. En Europa nos permiten más transiciones; en Liga nos defienden mucho más. Hay que conseguirlo y refrendarlo”.
Vallecas como último refugio
El Rayo ha encajado poco en casa y quiere seguir haciendo de Vallecas un lugar incómodo para el rival. Sabe que el Mallorca es fuerte en el juego aéreo, “un filón”, en palabras del técnico y que el balón parado puede volver a ser decisivo.
El mensaje es uno solo: intensidad, concentración y valentía. Porque la Liga no espera y el margen de error se ha reducido al mínimo.
Vallecas ya lo entiende. Ahora le toca al Rayo responder.
Esta vez, ganar no es una opción: es una necesidad.


