El Barça cerró en Mendizorroza cualquier opción de alcanzar los 100 puntos en Liga. Ya campeón desde el pasado Clásico, el equipo de Hansi Flick cayó por 1-0 ante un Alavés que jugaba con la tensión de quien se está dejando la temporada en cada balón. El conjunto azulgrana, con muchas rotaciones y todavía con el ambiente festivo de la celebración liguera muy reciente, no encontró la intensidad necesaria para sacar algo positivo de Vitoria.
Flick revolucionó el once con ocho cambios respecto al partido ante el Real Madrid. Solo Cubarsí, Olmo y Rashford repitieron como titulares en una alineación donde reaparecieron Szczesny, Balde, Casadó y Bernal, además del estreno de Álvaro Cortés con el primer equipo. El central dejó buenas sensaciones en su debut, firme en los duelos y sin desentonar en un escenario exigente.
El Barça monopolizó la posesión desde el inicio, aunque le faltó profundidad y claridad cerca del área. Rashford fue el más insistente en ataque, intentando romper líneas con velocidad y desborde, mientras Roony empezó activo por banda antes de perder peso con el paso de los minutos. El dominio azulgrana, sin embargo, apenas se tradujo en ocasiones claras. El Alavés, obligado a ganar para escapar de la zona baja, fue creciendo poco a poco empujado por Mendizorroza. Rebbach empezó a encontrar espacios por la banda y los locales comenzaron a amenazar a Szczesny. Cuando parecía que el descanso llegaría sin goles, apareció Diabaté para marcar el 1-0 en el añadido de la primera parte tras una acción nacida desde un balón colgado al área.
El gol cambió definitivamente el partido. El equipo vitoriano dio un paso atrás para proteger la ventaja y el Barça nunca terminó de acelerar de verdad hasta el tramo final. Flick buscó reacción con la entrada de Pedri, Ferran Torres, Xavi Espart y más tarde Cancelo, pero al campeón le faltó chispa y precisión en los últimos metros. Diabaté incluso estuvo cerca del segundo en el 50’, aunque Szczesny evitó el doblete con una buena intervención. Después, Guridi rozó el gol con un disparo al poste que encendió todavía más a la grada. Mientras tanto, el Barça acumulaba posesión sin encontrar la manera de incomodar seriamente a Sivera. El tramo final dejó un ataque constante del conjunto azulgrana, más por orgullo que por convicción, aunque el Alavés resistió con orden hasta el pitido final. El 1-0 confirmó la derrota del campeón y puso fin tanto al sueño de los 100 puntos como a una larga racha goleadora del Barça en Liga.
En Vitoria, el hambre competitiva pesó más que el talento. El Alavés celebró una victoria vital por la permanencia y el Barça comprobó que, después de conquistar el título, mantener la misma tensión competitiva también forma parte del desafío.


