La UE Sant Andreu vivió una tarde que rozó lo histórico en el Narcís Sala. Más de 6.000 personas crearon un ambiente espectacular, conscientes de que una victoria, sumada a una derrota del Atlético Baleares en Ibiza, podía significar el ascenso matemático a Primera Federación a falta de cuatro jornadas. Enfrente, un rival de peso como el CD Poblense, que había liderado gran parte de la temporada y llegaba como tercer clasificado.
El partido comenzó sin grandes ocasiones, pero con una afición volcada desde el primer momento. En el minuto 12 llegó la explosión: en la primera acción clara, Lucas Viña aprovechó un balón muerto en la línea tras un rechace del portero para hacer el 1-0.
El gol desató la euforia en un Narcís Sala que ya se veía en Primera RFEF. El encuentro se tensó con el paso de los minutos. Marcos Mendes vio la amarilla en el 15’ tras una dura entrada, en un tramo en el que el Poblense intentaba reaccionar sin demasiado acierto. El momento clave llegó en el minuto 31: primero, el estadio celebró el gol de la SD Ibiza ante el Baleares, que en ese instante daba el ascenso directo al Sant Andreu. Instantes después, el Poblense se quedaba con diez jugadores tras la expulsión de Josep Payeras por derribar a Mendes cuando se marchaba solo hacia portería.
Tras el descanso, el guion se mantuvo. Sobre el césped, el Sant Andreu dio un paso adelante para cerrar el partido. La sentencia llegó en el minuto 70 y llevó la firma, otra vez, de Lucas Viña. El lateral ejecutó una falta directa perfecta, superando la barrera y colocando el balón en la escuadra para hacer el 2-0 y desatar la fiesta definitiva en el Narcís Sala. El tramo final fue de dominio local y de celebración contenida en la grada, que ya saboreaba el ascenso. Sin embargo, la remontada del Atlético Baleares en Ibiza (1-3) evitó que fuera matemático.
Aun así, la victoria deja al Sant Andreu con nueve puntos de ventaja a falta de doce por disputarse, un colchón que le acerca de manera casi definitiva al título y al ansiado ascenso a Primera RFEF


