Un Madrid heroico remonta al Atlético en un derbi eléctrico que terminó con mucha polémica por la incomprensible expulsión de Fede Valverde.
El Real Madrid se llevó un derbi de alta tensión tras remontar un partido que el Atlético de Madrid de empezó ganando gracias Lookman y Giuliano Simeone. La victoria del Barcelona obligaba a los merengues a no fallar para seguir peleando la Liga. El planteamiento inicial de Arbeloa pareció erróneo por la falta de un delantero centro que rematara, pero el hambre de Vinicius cambió el guion. El encuentro terminó en un incendio absoluto cuando Munera Montero expulsó con roja directa a Fede Valverde tras una entrada a Baena, obligando al Madrid a una sobrevivir en el descuento para proteger tres puntos vitales en la lucha por el campeonato.

El laberinto táctico de Arbeloa
Durante la primera mitad, el dominio del Real Madrid fue absoluto, con una posesión del 65% que, sin embargo, resultó estéril. El planteamiento de Arbeloa pareció erróneo en este tramo, evidenciando una alarmante falta de un delantero centro de referencia. Vinicius y Brahim desbordaron por las bandas, pero sus centros no encontraban destinatario al no haber nadie en el área. De hecho, tuvo que ser Tchouameni quien firmara el primer remate de cabeza en el minuto 41, demostrando que la ausencia de un cabeceador nato puede pasarle factura al conjunto blanco.
El Atlético, agazapado, no perdonó en su especialidad: el golpe de gracia en transición. En el minuto 32, una jugada eléctrica permitió a Lookman romper a la zaga blanca y conectar con Giuliano Simeone para batir a Lunin. Era la vez número 24 que los rojiblancos golpeaban primero esta temporada, activando el plan de resistencia total de Simeone.
Remontada en tres minutos
La segunda parte fue otra historia. El Madrid salió a morder y devorar, consciente de que si permitía al Atlético encerrarse, la victoria sería imposible. Brahim se inventó un penalti de la nada tras varios amagos sobre Hancko, permitiendo a Vinicius empatar tras lanzar y anortar el penalti. Acto seguido, Fede Valverde demostró sus galones anotando el 2-1, su cuarto gol en esta Liga, confirmando que el pajarito se ha transformado en un halcón este curso.
Con la ventaja, Arbeloa dio entrada a Kylian Mbappé para hacer mella en la defensa rival, sustituyendo a un Thiago Pitarch que se llevó una ovación atronadora. La afición tiene claro que el canterano es la gran esperanza en el medio campo del templo vikingo.
El misil de Molina y el escándalo final
Cuando el Madrid parecía cómodo, Molina se inventó un misil teledirigido a la escuadra de Lunin. Un gol de otro planeta que puso el 2-2 y convirtió el derbi en una auténtica locura de ataques constantes. Pero la jerarquía blanca volvió a aparecer en el 72. Un cambio de orientación quirúrgico de Trent habilitó a Vinicius para que el brasileño, perfilado a su gusto, fusilara el 3-2 definitivo.
El epílogo, sin embargo, no fue fútbol, sino indignación. Munera Montero expulsó con roja directa a Fede Valverde por una entrada sobre Baena. El estadio estalló en una pitada salvaje cuando el colegiado se negó a revisar la jugada en el VAR, una decisión incomprensible que dio alas al Atlético en el descuento. El Madrid terminó pidiendo la hora, celebrando cada despeje como un gol, pero salvando tres puntos que mantienen viva la llama del campeonato.
Balance
Este derbi deja una lectura preocupante sobre el estamento arbitral. Es inadmisible que en un partido de esta jerarquía, el colegiado de alas a un equipo, ignorando una posible revisión en el VAR en una acción de roja directa. En lo deportivo, el Madrid demostró que tiene alma y recursos, pero el error táctico de jugar sin referencia arriba casi le cuesta el campeonato. Al final, los blancos celebraron cada defensa como un gol para no perder la estela del Barça que sigue a cuatro puntos de los blancos.

