Tras el parón de selecciones, el Real Madrid regresa a la competición liguera con una visita exigente al Martínez Valero para enfrentarse al Elche este domingo 23 a las 21:00h. No solo será una prueba para recuperar sensaciones, sino el primer duelo de una serie de compromisos a domicilio donde el equipo de Xabi Alonso tiene la obligación de mejorar su imagen. Las dudas acumuladas antes del parón no fueron fruto de un mal día, sino de varios desajustes que el entrenador debe resolver cuanto antes si quiere mejorar el rendimiento.
Sin presencia en la banda derecha
El equipo prácticamente no genera peligro por el costado derecho. Xabi ha probado con Brahim, Mastantuono… Esta carencia hace que el ataque sea predecible y sobrecargue constantemente a Vinicius en la izquierda, obligándole a resolver acciones en inferioridad o demasiado lejos del área.

Este problema podría tener solución con la disponibilidad de Trent ante el Elche en el lateral derecho y la liberación de Fede Valverde para atacar por ese costado. Sólo esto, daría mucha más amplitud y versatilidad al ataque del Real Madrid.
Mbappé, lejos del peligro
Es evidente el cambio de rol y funciones en la figura de Mbappé. Venía del Paris Saint-Germain de ser un jugador desbordante por los costados y ha llegado al Real Madrid para ser delantero centro puro. Y no lo es.

Mbappé, actuando como delantero, no es un jugador que disfrute fijando centrales ni siendo referencia constante dentro del área. Es innato en él escorarse a ambos lados del campo para encontrar el balón, lo que provoca falta de efectivos en el área rival. El francés necesita, más que nadie, la presencia de un compañero en banda derecha que produzca al igual que lo hace Vinicius en la izquierda.
Sin ese acompañamiento, el equipo llega pero no finaliza, y la sensación de falta de “colmillo” aumenta.
Problemas en la salida de balón
El Real Madrid ha perdido solvencia en la primera fase de construcción. Antes, la circulación desde atrás era más limpia y permitía instalarse con comodidad en campo rival. Ahora, el equipo abusa del balón largo, convirtiéndolo en su “plan A” en lugar de usarlo como recurso secundario.

Este problema es causa de la falta de llegada a campo rival con dos hombres como protagonistas, Güler y Bellingham. Dos jugadores que se ven obligados a bajar demasiado a recibir, alejándose del área rival donde son realmente peligrosos. Para controlar los partidos, necesita recuperar un inicio de jugada ordenado, paciente y con líneas conectadas. Sin una buena salida, ni el ataque fluye ni la presión alta funciona.
Presión adelantada: no es cuestión de actitud
La presión alta del Real Madrid en el Mundial de Clubes fue efectiva pero ahora, también ha mostrado una regresión. Y no solo es cuestión de actitud: presionar bien depende de jugar bien. Cuando el equipo está ordenado, tiene posesiones largas y obliga al rival a replegar, la presión tras pérdida es automática y efectiva.

En cualquier sistema, la presión alta debe ser ejecutada a la perfección por todos los futbolistas. En las últimas jornadas, el equipo ha jugado acelerado, partido y con poca claridad. Como consecuencia, la presión es desacompasada, los atacantes llegan tarde y se pierde una de las señas de identidad que Xabi Alonso quiere recuperar.
Un examen serio para disipar las dudas
El regreso ante el Elche y los próximos duelos fuera de casa representan una oportunidad para recuperar sensaciones y disipar dudas antes de que el ruido sea mayor. Estos problemas son estructurales, no coyunturales. Si el Real Madrid los corrige o, como poco, los disminuye, no solo mejorará su juego sino que también recuperará la autoridad que se espera de un aspirante a todo.

