Los precios fijados por el Granada CF para el partido de dieciseisavos de final de la Copa del Rey frente al Rayo Vallecano han desatado una fuerte polémica entre la afición rojiblanca. El encuentro, programado para el próximo 6 de enero, Día de Reyes, en el estadio Nuevo Los Cármenes, llega marcado por un malestar generalizado que va mucho más allá de lo deportivo.
La entidad nazarí ha sacado a la venta las entradas para el público general con precios que oscilan entre los 55 euros en los fondos y los 80 en tribuna, unas cifras que muchos aficionados consideran una auténtica barbaridad para un partido de Copa y, especialmente, en una fecha tan señalada para las familias. A ello se suma que los abonados deberán pagar 20 euros adicionales para acceder al estadio, ya que el choque no está incluido en el carné de temporada, una decisión que ha terminado de encender los ánimos.
Aunque el club ha anunciado que los menores de 14 años podrán entrar gratis, la medida no ha servido para suavizar el enfado. Buena parte de la afición entiende que, tras una campaña de abonos con subidas de precio y con varios partidos importantes excluidos, volver a pasar por caja en Copa supone un esfuerzo difícil de justificar, más aún teniendo en cuenta el delicado momento deportivo e institucional que atraviesa el equipo.
El descontento ha cristalizado en la respuesta de Unión Granadinista, que ha emitido un duro comunicado en el que critica abiertamente la política de precios y la forma de gestión del club. El colectivo considera inaceptable que sea “una vez más la afición quien pague las consecuencias” y ha llegado a animar a los abonados y aficionados a no acudir al partido como forma de protesta, proponiendo incluso destinar ese dinero a planes familiares propios de estas fechas.
El contexto tampoco ayuda: un Día de Reyes, uno de los momentos de mayor gasto para muchas familias, y un estadio que corre el riesgo de presentar una imagen deslucida si el boicot se materializa. Desde el entorno granadinista se teme que el choque ante el Rayo, lejos de ser una fiesta del fútbol, se convierta en un símbolo más de la desconexión entre el club y su gente.
Así, el Granada-Rayo no solo se jugará sobre el césped. En la grada, el debate está servido: para muchos aficionados, pagar hasta 80 euros por una entrada de Copa es excesivo, y el mensaje es claro: el fútbol debe ser un punto de encuentro y no una carga económica más para quienes sostienen al club temporada tras temporada.


