Rayo Vallecano-Real Madrid: Nueve minutos, dos rojas y un penalti

febrero 2, 2026

Un añadido eterno y dos expulsiones condicionan la derrota franjirroja ante el Madrid.

El Rayo Vallecano salió del Bernabéu con una mezcla de orgullo, frustración e indignación tras caer por 2-1 ante el Real Madrid en un encuentro marcado por la polémica arbitral, un descuento eterno y dos expulsiones que acabaron por condenar a los franjirrojos.

El partido, correspondiente a la 22ª jornada de LaLiga, llegó igualado (1-1) al minuto 90. Sin embargo, el colegiado Isidro Díaz de Mera Escudero decidió añadir nueve minutos que finalmente se convirtieron en casi quince. En ese tiempo, el Madrid encontró la victoria desde el punto de penalti en el minuto 100, transformado por Kylian Mbappé, cuando el Rayo ya jugaba con uno menos por la expulsión de Pathé Ciss. Poco después, Pep Chavarría también vio la roja, aumentando aún más la indignación visitante.

Silencio en el vestuario y enfado generalizado

El enfado del vestuario fue evidente. Ningún jugador del Rayo pasó por zona mixta tras el encuentro. Solo Pathé Ciss se pronunció inicialmente de forma breve, mostrando su incredulidad por la roja. Horas más tarde, ya en frío, el centrocampista asumió su error públicamente y pidió disculpas a compañeros, afición y al madridista Dani Ceballos, quien aceptó el gesto deportivamente.

Las redes sociales se convirtieron en el altavoz del malestar rayista. Chavarría fue contundente: “Este equipo merece respeto. Seguiremos luchando contra todo y contra todos”.

Carlos Martín, Batalla y otros futbolistas incidieron en la idea de orgullo y sensación de injusticia por decisiones que, a su juicio, no dependieron del juego.

Iñigo Pérez: orgullo, dolor y mensaje claro

En rueda de prensa, Íñigo Pérez se mostró visiblemente afectado. Evitó hablar directamente del arbitraje, pero dejó entrever su malestar. “Once contra once hemos sido superiores”, insistió, subrayando el gran nivel competitivo de su equipo en un escenario tan exigente.

El técnico valoró positivamente el planteamiento, especialmente el centro del campo formado por Ciss y Gerard Gumbau, una apuesta física que funcionó hasta la expulsión. También destacó la personalidad mostrada tras el descanso, cuando pidió a sus jugadores perder el respeto inconsciente que impone la camiseta blanca. Eso sí, reconoció una preocupación creciente por la clasificación: el Rayo se queda con 22 puntos, muy cerca de la zona de descenso.

Motivos para confiar

Más allá del resultado, el Rayo dejó señales positivas. Jorge de Frutos volvió a demostrar su olfato goleador con el tanto del empate, confirmándose como la referencia ofensiva del equipo. El segoviano fue, una vez más, decisivo incluso en un escenario tan hostil como el Bernabéu.

Además, Ilias Akhomach disputó su primera titularidad como franjirrojo tras ganarse la confianza del técnico en tiempo récord. El extremo cedido por el Villarreal mostró desparpajo, personalidad y madurez. También regresó al once Andrei Ratiu, aún falto de ritmo tras su lesión, y que sufrió ante un inspirado Vinícius.

El acta y el incidente de Cobeño

La tensión no terminó con el pitido final. El acta arbitral recogió un incidente protagonizado por el director deportivo del Rayo, David Cobeño, quien, según el colegiado, se dirigió en tono airado al equipo arbitral con duras palabras al término del encuentro: “Todos los partidos igual. Sois todos iguales, me cago en mi puta madre”. Un reflejo más del clima de indignación que rodeó al Rayo tras una derrota considerada cruel.

Grada vacía y mensaje a la afición

Otro detalle significativo fue la escasa presencia de aficionados rayistas en el Bernabéu, motivada por el elevado precio de las entradas. Alrededor de veinte seguidores acompañaron al equipo, algo que también lamentó Íñigo Pérez.

Tras el partido, Óscar Trejo lanzó un mensaje de unidad y pidió a la afición que siga al lado del equipo y prometió dejarse la vida por el escudo. El próximo compromiso ante el Real Oviedo en Vallecas se presenta como una auténtica final por la permanencia.

El Rayo se fue del Bernabéu sin puntos, pero con la sensación de haber competido de tú a tú, de merecer más y de salir reforzado en orgullo. Una derrota que duele por cómo llegó, pero que deja brotes verdes y un mensaje claro desde Vallecas: este equipo no se rinde y exige respeto.