El Girona llega a Anoeta inmerso en uno de los momentos más tensos de la temporada. A la necesidad urgente de sumar puntos para salir del descenso se le ha añadido la explosión definitiva del conflicto en la portería. Míchel Sánchez decidió este jueves hablar sin filtros y confirmar que Dominik Livakovic no volverá a jugar con el equipo. El técnico, visiblemente cansado de la situación, reveló que el guardameta croata le ha comunicado que quiere marcharse cuanto antes.
La rueda de prensa, que debía centrarse en el duelo ante la Real Sociedad, quedó monopolizada por un conflicto que el club arrastra desde hace meses. Míchel explicó que, tras varias conversaciones privadas, el propio Livakovic le reconoció que sus prioridades no se alinean con las del Girona. El internacional croata necesita minutos para asegurar su presencia en el próximo Mundial y, según el entrenador, competir ahora con el Girona impediría su salto a otro equipo en enero. “Su línea de tiempo es distinta a la del club. Quiere jugar para el Mundial, no para el Girona”, sentenció el técnico.
Un problema enquistado desde el verano
La situación, según detalló el entrenador, viene de lejos. El fichaje de Livakovic llegó al final del mercado estival, precipitado por la lesión de Juan Carlos. Aunque el club lo presentó como un refuerzo de nivel, Míchel ya entonces le advirtió de que necesitaría un periodo de adaptación al estilo del equipo y al idioma. La goleada encajada contra el Levante (0-4) en la quinta jornada fue el detonante. Tras ese partido, el portero le comunicó que no quería seguir.
La tensión se agravó semanas después, cuando el croata se negó a jugar el duelo de Copa frente al Ourense. “Yo quería que jugara y él dijo que no”, explicó Míchel, obligado a recurrir a un Gazzaniga enfermo, con 38 de fiebre. Para el técnico, este gesto dejó claro que no podía contar con él.
La situación se hizo aún más incómoda cuando el agente del portero acusó al Girona de haberle engañado sobre su rol en el equipo. Tanto Míchel como Quique Cárcel repudiaron esas insinuaciones y subrayaron que nunca se le prometió la titularidad.
Gazzaniga, señalado fuera y defendido dentro
En medio de este clima, Paulo Gazzaniga ha sido el blanco de críticas tras su error ante el Elche. Míchel lo defendió con firmeza, recalcando su compromiso durante los tres últimos años y recordando el contexto en el que ha tenido que competir. “A veces no se le respeta como merece”, lamentó.
Con Krapyvtsov lesionado y Livakovic descartado, el club se quedará con un solo portero del primer equipo hasta enero. Míchel no ocultó su preocupación: si Gazzaniga sufre una lesión o expulsión antes del mercado de invierno, el Girona se verá obligado a tirar del filial.
Un vestuario golpeado pero aún con fe
Más allá de la portería, el equipo llega al choque contra la Real Sociedad después de la dura derrota en Elche, que dejó al vestuario “tocado”, según admitió el técnico. Aun así, recupera a Arnau Martínez, Hugo Rincón y Ounahi —que jugará su último partido antes de marcharse a la Copa África—, mientras que Portu, Stuani, Juan Carlos, Abel Ruiz, David López y Vlad continúan de baja.
Míchel insiste en que el equipo debe mejorar en todos los aspectos del juego. Ser más protagonista con balón, dominar fases del partido y minimizar los tramos de sufrimiento ante un rival tan sólido como la Real. El objetivo, repetido una vez más, es alcanzar cuanto antes los 20 puntos antes del final de la primera vuelta.
Un desafío deportivo… y de estabilidad
El técnico reconoció que no le gusta airear conversaciones privadas, pero aseguró que esta vez lo hacía por honestidad con la afición. “A veces toca mancharse”, dijo. Para él, el conflicto ya está cerrado: Livakovic saldrá en enero y el club buscará refuerzos.
El Girona se juega más que tres puntos en Anoeta. Necesita resultados inmediatos, pero también cerrar heridas internas para recuperar la tranquilidad. El caso Livakovic ha estallado, pero la temporada continúa y el margen de error se estrecha.


