Leo Messi ya es el máximo goleador en la historia de los Mundiales con 18 tantos, tras superar la marca del alemán Miroslav Klose en una noche que ya queda grabada en la memoria del fútbol. No fue solo un récord: fue otra demostración de que su figura sigue creciendo incluso cuando el tiempo parece empujarlo hacia la leyenda. En un escenario como Dallas, bajo la presión de un partido decisivo, el capitán argentino volvió a aparecer cuando más pesa la historia. Entre el ruido de un penalti fallado y la tensión de un rival incómodo, Messi volvió a asumir el mando para firmar un doblete ante Austria (2-0) y conducir a Argentina a los dieciseisavos de final. Una actuación que no solo vale una clasificación, sino que añade otro capítulo a una carrera que ya compite directamente con la eternidad.
El encuentro comenzó con sobresalto. Apenas se habían consumido seis minutos cuando un pase al espacio de Messi dejó a Lautaro Martínez mano a mano con el guardameta. El delantero demoró el disparo y, en la acción posterior, Posch acabó derribándole dentro del área. El árbitro dejó seguir, aunque la llamada desde el VAR le llevó hasta el monitor y, tras revisar la jugada, señaló el punto de penalti. Todo apuntaba al primer tanto argentino. Sin embargo, en el minuto 9, Messi erró desde los once metros y envió el balón fuera, una imagen tan poco habitual como inesperada.
El fallo no alteró el guion del encuentro. Austria se mostró competitiva, intensa y sin complejos, llegando incluso a inquietar a balón parado, aunque sin encontrar el premio. Argentina, paciente, esperaba el momento adecuado para golpear. Y, como tantas veces, apareció su número diez. En el minuto 39, una combinación entre Thiago Almada y Facundo Medina terminó con el balón en la frontal del área, donde Messi irrumpió desde segunda línea para definir con un toque preciso junto al poste y establecer el 1-0.
El tanto liberó a la vigente campeona del mundo y, al mismo tiempo, volvió a situar a su capitán en el centro de la escena. Cuatro décadas después de aquella inolvidable tarde de Maradona en México, el otro gran ’10’ argentino escribió su propia página en la historia de los Mundiales.
Tras el descanso, el conjunto de Lionel Scaloni administró la ventaja con autoridad. Austria tuvo alguna aproximación aislada, pero apenas puso en aprietos a Emiliano Martínez. Argentina manejó el ritmo, evitó el desgaste y esperó su oportunidad para sentenciar. La sentencia llegó en el tiempo añadido. En el minuto 95, Messi se abrió paso entre la defensa, superó al portero en la primera acción y, tras un rechace, empujó el balón a la red para firmar el 2-0 definitivo. Un doblete más para un futbolista que parece haber convertido la eternidad en rutina. Argentina ya está en las eliminatorias y, con su capitán al mando, vuelve a permitirse soñar con todo.


