Cuando todo parecía perdido y el reloj avanzaba sin piedad, Argentina encontró en el orgullo, el talento y la figura de Lionel Messi el camino hacia una de las remontadas más memorables que se recuerdan en un Mundial. La Albiceleste pasó de rozar una eliminación histórica a escribir una página inolvidable al vencer 3-2 a Egipto, levantando un 0-2 en contra en apenas unos minutos para sellar su clasificación a los cuartos de final. Atlanta fue testigo de una noche que quedará grabada para siempre en la memoria del fútbol.
El encuentro comenzó con un ritmo pausado y con una Argentina que monopolizaba la posesión, aunque sin conseguir traducir ese dominio en ocasiones claras. Egipto, muy ordenado y esperando su momento, golpeó primero en el minuto 15, cuando Yaser Ibrahim aprovechó un centro desde la banda para imponerse por alto y firmar el 0-1.
La respuesta argentina llegó casi de inmediato. Un penalti sobre Tagliafico ofrecía a Lionel Messi la oportunidad de igualar el marcador, pero Mostafa Shobeir adivinó el lanzamiento del capitán argentino en el 19′, manteniendo con vida a los faraones y aumentando la tensión sobre la vigente campeona del mundo.
Lejos de reaccionar con claridad, la Albiceleste cayó en la precipitación. Alexis Mac Allister, de cabeza, obligó a intervenir de nuevo a Shobeir, mientras que un lanzamiento de falta de Messi se estrelló contra el poste. Antes del descanso, Julián Álvarez también se encontró con una espectacular respuesta del guardameta egipcio, protagonista absoluto de una primera mitad en la que Argentina acumuló ocasiones, pero ninguna recompensa.
Tras el paso por vestuarios, el guion apenas cambió. Argentina empujaba sin encontrar espacios y Egipto seguía amenazando cada vez que recuperaba el balón. En el 59′, Mostafa Zico llegó a celebrar el segundo tanto tras un veloz contragolpe, aunque el VAR anuló la acción por una infracción previa. El aviso, sin embargo, no fue suficiente para los de Lionel Scaloni. Solo unos minutos después, en el 66′, una nueva transición perfectamente ejecutada permitió a Haissem Hassan asistir a Mostafa Zico, que esta vez sí hizo subir al marcador el 0-2 y dejó a Argentina al borde del abismo.
Con el tiempo consumiéndose y la eliminación cada vez más cerca, apareció el futbolista destinado a cambiar el destino del partido. En el 78′, Messi dibujó un centro preciso que Cristian Romero convirtió en el 1-2 con un impecable remate de cabeza. El gol reavivó a una selección que recuperó la fe cuando parecía no quedarle margen para reaccionar. Cinco minutos después, en el 83′, el propio Messi encontró un balón dentro del área y conectó un potente disparo que, tras superar la resistencia de Shobeir, devolvió la igualdad al marcador con el 2-2 y desató la locura entre la afición argentina.
Cuando todo apuntaba a una prórroga inevitable, Argentina encontró el golpe definitivo. Ya en el 92′, un rápido contraataque terminó con un centro de Lautaro Martínez que Enzo Fernández remató de cabeza para firmar el 3-2, culminando una remontada épica y enviando a la Albiceleste a los cuartos de final. Argentina sobrevivió cuando parecía condenada, impulsada por un Messi decisivo en el momento más delicado y por un equipo que nunca dejó de creer. Una noche de sufrimiento, resistencia y carácter que ya forma parte de la historia de los Mundiales.


