La cita de mañana en Montilivi a las 21:00h atraviesa uno de esos momentos en los que la clasificación engaña.
El Real Madrid llega a Girona con un sabor agridulce tras su victoria en Atenas: un partido que pudo resolver en la primera parte y que terminó pidiéndose la hora por la fragilidad defensiva.
Enfrente, un Girona que ha sabido reconstruirse tras un mes de septiembre duro, marcado por un desgaste competitivo y una dinámica que lo situó en la zona de descenso. El empate ante el Betis en Sevilla fue un punto de inflexión emocional, y en Montilivi recuperaron la fiabilidad que habían perdido: dos empates, dos victorias y ninguna derrota en casa desde el 20 de septiembre.
Míchel ha conseguido devolver a su equipo la identidad: presión alta, ritmo en campo rival y un plan de partido que se agarra al estadio como un factor diferencial. Y contra el Madrid, esa versión siempre inspira algo más.
Entre bajas, regresos y una defensa en reconstrucción
La convocatoria del Real Madrid vuelve a estar condicionada por la enfermería. Daniel Carvajal, Dean Huijsen, David Alaba y un Raúl Asencio que será duda hasta última hora para Xabi Alonso. El central español, que no había fallado un partido desde agosto, es duda por una gastroenteritis.
Pero el equipo también viaja con noticias positivas: regresan Courtois, Militão, Rüdiger y Mastantuono, lo que abre un abanico de soluciones defensivas que el técnico necesitaba con urgencia.
El reto pasa por equilibrar cargas. San Mamés espera el miércoles, uno de los escenarios más exigentes del campeonato, y Xabi Alonso deberá encontrar el punto medio entre rotar sin debilitar el plan y competir sin desgaste excesivo. Un rompecabezas que suele definir noches como esta.
Vinicius y Mbappé una conexión temida
Si el Madrid necesita estabilidad en la parte baja, en ataque vive uno de sus mejores momentos del curso. Vinicius llega de firmar una actuación incontestable en Atenas y Mbappé aterriza en Montilivi después de un póquer histórico en Champions. Ambos representan la vía más clara para desatascar un partido que, por ritmo, puede exigir precisión máxima en los metros finales.
Montilivi obligará al Madrid a resolver un reto que en las últimas semanas se le está atragantando: mantener continuidad competitiva. El equipo necesita autoridad, orden y una victoria que no solo fortalezca la clasificación, sino que consolide el proceso.
El Girona llega vivo, revitalizado, con argumentos ante un Madrid exigido.


