El Real Madrid sobrevive a la emboscada de Mourinho en Da Luz con un golazo de Vinicius. El partido, marcado por un parón de 10 minutos por insultos racistas a la estrella brasileña, deja la eliminatoria abierta para el Santiago Bernabéu (0-1).
El Real Madrid se marchó de Lisboa minimizando daños y cobrándose una pequeña parte de la deuda pendiente desde aquel fatídico 4-2 de enero. El Benfica castigó cada duda blanca, los hombres de Álvaro Arbeloa sacaron el oficio de campeón para llevarse un botín de oro (0-1) que pudo ser mayor, pero que sabe a gloria dada la extrema tensión vivida en el césped.

El muro de ‘San Courtois’
La primera media hora fue un calvario para el conjunto español. Sin química entre líneas y con una defensa que sufría horrores para sacar el balón jugado, el Madrid se vio superado por la intensidad permitida por el colegiado. La zaga blanca perdió las marcas en los saques de esquina y permitió remates francos que pudieron cambiar el guion.
Fue entonces cuando apareció la figura de Thibaut Courtois. El belga, en una intervención que recordó a sus mejores noches europeas, sacó un mano abajo prodigiosa ante un disparo envenenado de Fredrik Aursnes que tocó en un defensa. Esa parada sostuvo a un Madrid que, hasta el minuto 40, estaba partido y con sus estrellas —Mbappé y Vinícius— desconectadas de las labores de presión.
El estallido de Vinícius y la vergüenza racista
Tras el descanso, el decorado cambió. El Madrid adelantó líneas y Camavinga empezó a reinar en el despliegue defensivo. En el minuto 50, llegó la luz: Vinícius Jr. fabricó una jugada personal sensacional, sorteando a su par y conectando un derechazo teledirigido a la escuadra de Trubin que enmudeció el estadio.
Sin embargo, la alegría del gol dio paso a la infamia. El juego se detuvo durante 10 agónicos minutos tras los insultos racistas contra el brasileño. La chispa prendió cuando el jugador Prestianni llamó “mono” a Vinícius, activando de inmediato el protocolo antirracismo de la UEFA ante una trifulca que manchó el encuentro.
La resistencia
El parón no desconcentró a un Madrid liderado por un Rüdiger imperial y un Tchouaméni que cortó cualquier intento de contragolpe local. Mientras Vinícius seguía brillando, la sombra recayó sobre un Kylian Mbappé errático, que no estuvo acertado ante Trubin y del que Álvaro Benito llegó a decir: “Hoy no está en su plenitud”.
El tramo final fue un polvorín. José Mourinho acabó expulsado por doble amarilla en el 84, perdiéndose así el regreso al Santiago Bernabéu. Con 12 minutos de añadido, Arbeloa movió el banquillo para dar entrada a Brahim y propiciar el debut oficial en Champions del canterano Thiago Pitarch, quien entró sustituyendo a un Camavinga sensacional para asegurar el resultado.
El Madrid sale vivo del Estadio Da Luz. Ha demostrado solidez defensiva y capacidad de abstracción ante el ruido externo. La vuelta en Chamartín decidirá quién ocupa la plaza en los octavos de final de esta Copa de Europa.

