Íñigo Pérez: “Estoy mal, sinceramente no estoy bien”

enero 3, 2026

El empate ante el Getafe volvió a dejar al Rayo Vallecano con la sensación de haber perdido más de lo que sumó. Un guion ya conocido esta temporada que, esta vez, golpeó con especial dureza a Íñigo Pérez. El técnico franjirrojo compareció en rueda de prensa visiblemente afectado tras un desenlace que volvió a castigar a su equipo en el descuento.

Es un día difícil de asumir”, reconoció nada más sentarse ante los micrófonos. Lejos de quitarle hierro al empate, el entrenador admitió que el dolor era inmediato y profundo: “No hay tiempo ahora mismo para poder limpiarse de la cabeza lo que ha sucedido. De momento tenemos dolor y esperemos que pasen las horas”.

Más allá del resultado, el técnico analizó un partido que se movió dentro de lo esperado en la primera mitad. Evitó valorar el planteamiento del rival, pero sí explicó las dificultades que asumía el encuentro: “Sabíamos que atacar al Getafe iba a ser complicado por su buena organización. Hemos generado menos ocasiones de las habituales, pero dentro de esa dificultad lo hemos hecho bien y hemos encontrado el gol”. Sin embargo, fue claro con el segundo tiempo: “La segunda parte es para revisarla”.

Uno de los momentos más comentados del partido llegó en el tramo final, cuando Íñigo advirtió desde la banda del peligro de Mauro Arambarri instantes antes del gol del empate. Una acción que, lejos de alimentar reproches, dejó al entrenador aún más tocado. “No es para apuntarse ninguna medallita. Simplemente uno ve muchos partidos e intenta ayudar”, explicó, antes de abrirse emocionalmente como pocas veces: “Estoy mal. Sinceramente, no estoy bien, estoy mal”.

El gol encajado en el minuto 91 desató un final cargado de tensión, protestas y confusión, algo que el técnico asumió como parte del contexto emocional del partido. “Cuando recibes un gol así hay dolor, decepción, culpa… Estoy en ese proceso. Saldré, pero ahora mismo no me encuentro bien”, confesó, reconociendo el impacto anímico que está teniendo esta dinámica en el vestuario y en él mismo.

Preguntado por la semana limpia de trabajo, una rareza en un calendario exigente, Íñigo puso en valor el tiempo de entrenamiento acumulado. “Hemos entrenado más de lo habitual y eso siempre es provechoso. Los jugadores han venido muy bien y en ese sentido jamás van a fallar”, aseguró. Aun así, no escondió que el contexto pesa: “Este resultado, la forma en la que se da y lo que venimos desarrollando en Liga son situaciones dolorosas”.

También hubo espacio para hablar del mercado y del primer refuerzo invernal. El técnico explicó la llegada de Carlos Martín, una incorporación que ya se había intentado en verano. “Ha estado hasta el final pendiente de una situación burocrática que el entrenador no controla”, señaló. Sobre su rol, fue claro: “Cualquier jugador que venga ahora en invierno nos va a venir bien. Este es un año en el que debemos mantenernos firmes, con tesón y serenidad, sin perder la identidad”.

Con la Copa a la vuelta de la esquina y el duelo ante el Granada en apenas unos días, Íñigo reconoció que el calendario puede ser incluso un alivio. “Cuando sales tan dolido como hoy, casi es mejor no tener mucho tiempo”, admitió, explicando que el exceso de reflexión tras los malos resultados no siempre le ayuda. “El próximo partido lo afrontaremos igual que este, con la misma identidad, intentando añadir cosas nuevas y despreciar lo que no nos está sirviendo”.

Vallecas volvió a quedarse a un paso del alivio y su entrenador, también. El empate no cambió la dinámica y dejó una sensación de desgaste que ya no se puede esconder. Íñigo Pérez no buscó excusas ni discursos vacíos. Solo expuso, con crudeza, el estado de un equipo y de un técnico que siguen esperando que, de una vez, el fútbol deje de ser tan cruel.