Un Madrid experimental y carente de alma sucumbe ante el 17º de Segunda División (3-2). El debut de Arbeloa en el banquillo se convierte en una pesadilla histórica marcada por la fragilidad defensiva y un Vinicius desaparecido en su propio individualismo.

Una apuesta arriesgada
Álvaro Arbeloa se estrenaba en el banquillo blanco con un panorama desolador. Entre la enfermería y las rotaciones, el equipo era un rompecabezas. Sin Mbappé, Rodrygo, Militão, Rüdiger, Mendy ni Alexander-Arnold por lesión, el técnico decidió añadir riesgo dando descanso a pilares como Courtois, Bellingham, Carreras y Tchouameni.
El resultado fue un once experimental: los canteranos David Jiménez y Jorge Cesteros debutaban bajo el foco de la Copa, mientras que Fede Valverde regresaba a su hábitat natural en el mediocentro. Sobre el papel, un equipo para cumplir; sobre el césped, un grupo sin brújula.

Posesión inútil y los fantasmas de siempre
El guion fue un ejercicio de frustración. El Real Madrid se adueñó del balón (alcanzando un 79% de posesión), pero fue un dominio de cristal, sin profundidad ni colmillo. El Albacete recordó al Madrid que en el fútbol mandan las áreas.
En un saque de esquina, Javi Villar remató solo en el primer palo. El cambio de entrenador no ha curado la enfermedad crónica del equipo: la defensa a balón parado es un caos. El Madrid empató antes del descanso gracias a la insistencia de Mastantuono, que cazó un rechace tras un remate de Huijsen, pero la sensación de fragilidad era absoluta.
Un final de locura en el Belmonte
El minuto 81 desató el delirio manchego. Gonzalo cometió un error grotesco en un despeje, regalándole una asistencia de oro a Jefte, que fusiló a Lunin. El 2-1 parecía definitivo, pero el fútbol es caprichoso. El propio Gonzalo se redimió en el descuento cabeceando un centro preciso de Arda Güler para poner el 2-2.
Sin embargo, cuando el Madrid ya pensaba en la prórroga, llegó el mazazo final. En una contra surrealista y con la defensa blanca mirando, Jefte firmó su doblete para marcar el 3-2 y la sentencia.
El descontrol táctico
La segunda mitad fue un descenso a los infiernos. La entrada de Alaba y Camavinga no lograron frenar a un Albacete que, con una presión alta, asfixió la salida de balón blanca.
Mención aparte merece Vinicius Jr. El brasileño, llamado a ser el líder, naufragó en su propio ego, perdiendo 23 posesiones. Una actitud propia del fútbol americano, se dedicó a correr metros para terminar perdiendo balones de forma sistemática. Su individualismo, hoy más que nunca, fue una losa para el equipo. Es una estrella que está más cerca de desaparecer que de brillar.
¿Accidente o fin de ciclo?
Perder contra el decimoséptimo clasificado de segunda no es un accidente de Copa, es una crisis de identidad. El debut de Arbeloa deja más dudas que certezas: la posesión sin ocasiones y la defensa sigue siendo un problema. El Real Madrid se despide de un título de la forma más humillante posible.


