El Real Madrid llegaba al Estádio da Luz, uno de sus estadios amuleto -le vio levantar la Décima hace casi 12 años-, con una única misión: certificar el Top-8 y el pase directo a octavos de la Champions. Enfrente tenía al Benfica, con otro objetivo muy claro y más angustioso: conseguir un puesto en el play-off.
Los blancos empezaron el partido con dinamismo en ataque. En los primeros segundos dieron el primer aviso con un pase de Vinicius a Bellingham al que el inglés, encajonado entre los dos centrales, no pudo llegar. Haciendo lo propio continuaron Mastantuono, Mbappé, Vinicius, Bellingham y compañía hasta que llegó la respuesta del Benfica, que no tardó en coger ritmo y terminó avasallando al conjunto blanco.
Schjelderup, Pavlidis y Prestianni fueron los responsables del despertar de su equipo, que se vino arriba tras varias jugadas importantes en ataque y evocó el asedio. En el 5′, el noruego se coló dentro del área en una jugada que no gestionaron bien Asencio y Huijsen; un minuto más tarde se creó un ‘batiburrillo’ de piernas en el área blanca por un balón sin dueño que se terminó marchando por el palo izquierdo de la portería; en el 13′, Carreras calculó mal y Prestianni mandó un pase en profundidad para Pavlidis; y así, sucesivamente…
El susto de verdad llegó al cuarto de hora de partido. En plena embestida del equipo portugués, Bellingham fue a defender a Prestianni y el extremo argentino cayó dentro del área. El árbitro no dudó, pero tras revisarla en el VAR, rectificó su decisión. Alivio para los de Arbeloa. Eso sí, momentáneo porque la ofensiva siguió y con más intensidad. Courtois volvió a tener su protagonismo habitual. Entre otras acciones, sacó una mano espectacular para tocar lo justo un golpeo de Prestianni que terminó chocando con el larguero.
Media hora llevaba el Madrid acorralado cuando Asencio puso un centro perfecto a la cabeza de Mbappé para que el francés abriera el marcador y diera algo de luz al juego madridista. Cinco minutos duró la alegría porque un pase en profundidad para Pavlidis, en el que Asencio se resbaló al ir a defender, provocó que el griego pusiera una asistencia más que correcta a Schjelderup para firmar el empate.
La dinámica del partido continuó siendo la misma y en el último minuto de descuento de la primera parte Tchouaméni derribó a Otamendi y Pavlidis, para seguir coronando su partido, transformó el penalti para poner el 2 a 1 en el electrónico. La ventaja se la llevaron al descanso los de José Mourinho y en los primeros minutos de la segunda mitad, la aprovecharon y ampliaron. En el 53′, de nuevo, Schjelderup puso el tercero con un gran disparo ajustado al palo izquierdo de la portería.
Las cosas se complicaban o, más bien, continuaban igual en el juego del equipo blanco. Necesitaban frescura y Arbeloa sacó a Rodrygo y Camavinga por Mastantuono y Tchouaméni, que tenía tarjeta amarilla desde el minuto 2 de partido. Unos instantes después, Güler, en posición de extremo diestro, sorteó a la defensa y puso un pase atrás para que Mbappé la enganchara y recortara distancias. El gol le dio un pequeño chute de energía al Madrid, que le sirvió para protagonizar alguna acción ofensiva más que en la primera mitad, aunque en defensa siguió asediado y salvado por Courtois.
En el descuento, los problemas para el Madrid se agravaron con las expulsiones de Asencio y Rodrygo. Pero la situación todavía podía ir a peor: Trubin, el portero del Benfica, marcó el cuarto gol de cabeza en la última acción del partido para meter a su equipo entre los 24 clasificados y asegurarle el pase al play-off. La mirada en la clasificación ya solo la tenía puesta el Madrid y con el silbido final, llegó la decepción. Los de Álvaro Arbeloa no solo habían perdido el encuentro (4-2), sino que después de estar prácticamente toda la fase de liga en el Top-8, habían perdido el pase directo a octavos.


