El Atlético de Madrid reafirmó su condición de mejor local de LaLiga tras derrotar con solvencia (3-0) al RCD Mallorca. Los de Diego Pablo Simeone solventaron un duelo que empezó con un ritmo frenético, encontraron el camino gracias al olfato de Alexander Sørloth, y terminaron desatando la fiesta con un latigazo final de Thiago Almada. Tres puntos que blindan la zona Champions y mantienen el idilio de un estadio que solo ha cedido un empate en toda la temporada.
Leo Román contra el mundo y el zarpazo de Sorloth
El partido arrancó con un Atlético hambriento, presionando arriba y encerrando a un Mallorca que sobrevivió los primeros veinte minutos gracias a una actuación heroica de su portero. Leo Román sacó una triple mano milagrosa a disparos de Sørloth, Giuliano y Barrios, dejando claro que el botín en Madrid iba a estar muy caro.
Sin embargo, el muro bermellón se agrietó en el minuto 21. La jugada nació de un saque de banda de Giuliano Simeone que terminó en las botas de Marcos Llorente. El ’14’ soltó una volea cruzada espectacular que Román desvió con otra parada antológica, pero el rechace cayó en los pies del más listo de la clase: Sørloth cazó el balón y lo mandó a la red de primeras para el 1-0. El noruego suma su cuarto gol en lo que va de 2026, confirmando que el frío le sienta de maravilla.
Resistencia y el golpe de fortuna
Tras el descanso, el Mallorca de Arrasate dio un paso adelante. Muriqi avisó con un cabezazo picado que lamió el poste de Oblak, recordando que la ventaja mínima siempre es peligrosa. El Atleti, con un Pablo Barrios magistral en la medular, buscaba la sentencia pero sin excesivo brillo hasta que la fortuna se vistió de rojiblanco.
En el minuto 75, un centro tenso de Llorente desde la derecha fue desviado por Mateu Morey. Con tan mala suerte para los visitantes que el rebote impactó en el cuerpo de David López y se introdujo en su propia portería. El 2-0 fue un mazazo definitivo para el ánimo balear y permitió al Cholo refrescar al equipo, dando entrada a Koke en una curiosa secuencia donde el equipo jugó cuatro minutos sin capitán sobre el césped mientras el ‘6’ esperaba para ingresar.
El misil de Almada cierra la fiesta
Con el Mallorca entregado, llegó el momento de la magia argentina. En el minuto 87, tras un córner mal despejado por la defensa visitante, el balón le llegó a Thiago Almada en la frontal. El ‘ratón’ se perfiló, amagó y soltó un derechazo seco y potente que entró como un obús por la escuadra de Leo Román. Un golazo que puso en pie al Metropolitano y cerró una tarde redonda.
La única nota gris fue la prolongación de la sequía de Julián Álvarez, que encadena ya diez partidos de Liga sin ver puerta, igualando su peor racha en Europa. Pese a ello, su esfuerzo y movilidad fueron claves para abrir huecos en la zaga rival. El Atleti se despide de enero con la sensación del deber cumplido: 9 victorias en 10 partidos en casa y la certeza de que este estadio es el mayor tesoro de la temporada.

