El infortunio persigue a Pablo Barrios

marzo 12, 2026

El fútbol puede ser la profesión más cruel del mundo. El Atlético de Madrid ha pasado de celebrar una noche mágica ante el Tottenham a enfrentarse a su peor pesadilla: perder de nuevo a su brújula. Pablo Barrios, que apenas saboreaba su regreso a los terrenos de juego tras un mes de inactividad, ha vuelto a romperse durante el entrenamiento de este jueves en el Cerro del Espino. Un pinchazo muscular que deja en el aire su gran sueño: ser el jefe de la medular en la final de la Copa del Rey el próximo 18 de abril.

El destino se ceba con el “8”

Nadie podía imaginar que el partidillo matinal del jueves terminaría en drama. Barrios, que venía de disputar algo más de 20 minutos de calidad en Champions, apuntaba directamente al once titular frente al Getafe. Sin embargo, en una acción fortuita, el canterano sintió el temido “crack” en su pierna derecha. Aunque el club ha confirmado que no es una recaída (la lesión anterior fue en el muslo izquierdo y esta es en el derecho), el golpe anímico es devastador para un jugador que ya se veía recuperado.

Las pruebas médicas no han dejado lugar a dudas: lesión muscular en el muslo derecho. Un nuevo muro que el canterano deberá escalar justo cuando la temporada entra en su fase de ebullición.

Un vacío imposible de llenar para Simeone

Para el Cholo, la baja de Barrios no es una más, es perder el equilibrio táctico de su sistema. El técnico argentino ha construido gran parte de su éxito reciente sobre la capacidad del madrileño para romper líneas y oxigenar al equipo bajo presión. Sin él, el Atleti se queda sin su “faro” para la vuelta de octavos en Londres y para unos hipotéticos cuartos de final de la Champions que ahora se ven con más vértigo.

Pero la gran preocupación que recorre los pasillos del Metropolitano tiene una fecha marcada a fuego: el 18 de abril. La final de Copa en Sevilla contra la Real Sociedad es el gran objetivo del curso, y Barrios llegará, en el mejor de los casos, con el alta médica recién recibida. Tras jugar solo un cuarto de hora en dos meses, el déficit de ritmo competitivo es la gran amenaza que acecha a la estrella rojiblanca de cara a la cita de La Cartuja.