La vida es eso que pasa entre mundial y mundial

junio 2, 2026

No es solo una frase hecha ni una manera de ponerle color a un día gris. Es una forma de mirar hacia dentro y hacia fuera de uno mismo. Basta detenerse un minuto para que aparezca un tsunami de recuerdos, imágenes y momentos. Porque el fútbol es vida; te da vida, como decía Diego Maradona.

Cada cuatro años el mundo parece detenerse durante un mes y la pelota se convierte en la única protagonista, la que decide la suerte de quienes intentan dominarla. Puede parecer injusto, pero el tiempo no se detiene en los momentos perfectos. Sigue avanzando, incluso cuando las circunstancias no son las mejores. Y, sin embargo, allí está el fútbol, detrás y delante de cada instante. Como un gol inolvidable o una salvada épica, como un abrazo en la tribuna o frente al televisor, la memoria suele ordenar la vida alrededor de esos momentos. Recordamos dónde estábamos, con quiénes compartíamos esos días y qué estaba ocurriendo en nuestras vidas cuando todo sucedió.

Este torneo que comenzará el próximo 11 de junio en el Estadio Ciudad de México no solo será el más grande de la historia, sino también el último Mundial para figuras como Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Dos jugadores que marcaron una época y acompañaron la vida de millones de aficionados. ¿Y si por un instante pensás dónde estaban ellos y dónde estabas vos hace cuatro años? Descubrirás que el mundo era diferente, que algunas metas se alcanzaron y otras quedaron pendientes. Que hubo alegrías, pérdidas, cambios y nuevos sueños. ¿Qué esperás para esta nueva Copa del Mundo?

También, como suele ocurrir en estos escenarios, será el nacimiento o la reinvención de nuevas estrellas. Habrá que esperar 104 partidos para descubrir quiénes ocuparán ese nuevo altar. La vida de esos futbolistas cambiará para siempre, como también cambiará la de millones de hinchas alrededor del planeta, incluso en rincones geográficamente remotos y con escasa tradición futbolera.

No se sabe con exactitud qué ocurrirá. Apenas podemos hacernos una idea y casi siempre es imperfecta. El fútbol y todo su espectáculo vuelven a ocupar el escenario principal. Pero los protagonistas no serán solamente los convocados por cada selección. También lo serán quienes vivan cada partido como una cita impostergable, quienes entren en ese modo “no molestar” que aparece cada cuatro años. Ese estado mundialista en el que el tiempo parece medirse de otra manera. Ese tiempo que transcurre entre Mundial y Mundial. Ese tiempo que, al final de cuentas, es la vida misma.