El Barça vence al Celta… pero pierde a Lamine Yamal

abril 22, 2026

El FC Barcelona sacó adelante un partido tan valioso como doloroso ante el Celta de Vigo (1-0), en una noche extraña en el Spotify Camp Nou, marcada por la angustia, la polémica y un precio demasiado alto para un líder que sigue avanzando hacia el título.

El encuentro arrancó con vértigo. Apenas habían pasado 15 segundos cuando Lamine Yamal ya había avisado tras robarle el balón a Marcos Alonso y rozar el gol. La respuesta fue inmediata: en el primer minuto, Pablo Durán obligó a Joan Garcia a firmar una parada de enorme mérito. Era un intercambio de golpes constante, eléctrico, que dejaba claro que nadie iba a especular.

Lejos de amilanarse, el Celta se plantó con personalidad, moviendo el balón con criterio y encontrando espacios en un Barça incómodo, impreciso por momentos y sostenido casi exclusivamente por el talento de Lamine. El conjunto gallego incluso rozó el gol con un remate alto de Ferran Jutglà tras una buena acción colectiva. El primer golpe duro para los locales llegó en el minuto 23, cuando João Cancelo tuvo que retirarse lesionado de la rodilla. El partido se volvía espeso para los de Hansi Flick, con un centro del campo sin brillo y un rival cada vez más cómodo. Pero cuando peor estaba el Barça, apareció de nuevo Lamine. En el minuto 39, se internó en el área y fue derribado por Yoel Lago. Penalti claro. El propio ‘10’ asumió la responsabilidad y no falló: 1-0. Sin embargo, la euforia duró apenas un suspiro. En el mismo lanzamiento, Lamine Yamal cayó al suelo con gestos de dolor. Se había lesionado.

Como si no fuera suficiente, el partido quedó completamente en segundo plano poco después. A falta de cinco minutos para el descanso, el juego se detuvo durante cerca de 20 minutos por una emergencia médica en la grada, tras la parada cardiorrespiratoria de un aficionado.

El segundo tiempo comenzó con otro sobresalto. En el minuto 55, Ferran Torres culminó una brillante asistencia de Pedri con un gol de gran nivel… pero el tanto fue anulado por un fuera de juego milimétrico que encendió la polémica.

A partir de ahí, el Barça optó por bajar pulsaciones. Con más control que brillantez, se dedicó a proteger la mínima ventaja ante un Celta que, pese a intentarlo, fue perdiendo presencia ofensiva con el paso de los minutos. Ni la entrada de hombres como Iago Aspas o Borja Iglesias logró alterar el guion. El tramo final fue tenso, espeso, casi sin fútbol. La última acción llegó en forma de falta al borde del área que lanzó Marcos Alonso, pero la barrera evitó el empate. El pitido final fue más un suspiro que una celebración.

Victoria por 1-0, tres puntos fundamentales… y un sabor amargo. Porque el Barça sigue firme en su camino hacia el título, pero lo hace con la preocupación instalada en el cuerpo: Lamine Yamal, estrella culé salió del campo como la gran incógnita de la noche.