El Real Madrid cayó derrotado este viernes en una de las canchas más hostiles de Europa tras ceder por un ajustadísimo 87-85 ante el Zalgiris Kaunas. En un duelo que fue una auténtica montaña rusa emocional, una polémica falta señalada sobre Sylvain Francisco a falta de cinco segundos para el final permitió al conjunto lituano romper el empate desde la línea de tiros libres, frustrando la remontada blanca después de que Mario Hezonja errara el triple de la victoria en el último suspiro.
El duelo arrancó con una declaración de intenciones. El Madrid, con un cinco inicial formado por Campazzo, Abalde, Hezonja, Okeke y Tavares, impuso su físico desde el rebote. Tras dos capturas ofensivas de Abalde en la primera jugada, aunque la respuesta de Moses Wright no se hizo esperar.
El primer acto fue un intercambio de triples y jugadas de mérito. Okeke se mostró imparable con 8 puntos tempraneros, mientras que Hezonja empezó a carburar con 9 puntos casi seguidos. Pese a que el Zalgiris llegó a ponerse por delante gracias a la electricidad de Sylvain Francisco (15-13). El acierto del Madrid cerrar el cuarto con ventaja (25-29), pese a que Francisco rascó tres libres sobre la bocina.
El segundo periodo fue una montaña rusa emocional. El Zalgiris, espoleado por su ruidosa afición, firmó un parcial de 14-5 para darle la vuelta al marcador. Francisco y Butkevicius castigaron la falta de tensión defensiva de Garuba, situando a los locales por delante (33-32).
Fue entonces cuando el partido entró en una fase de puntos de autor. Ulanovas castigó con su particular mecánica de tiro y Birutis empezó a hacer daño en la zona, aprovechando los pocos momentos en los que Tavares no llegaba a todas las ayudas. Sin embargo, el pívot caboverdiano, que había pasado desapercibido en el inicio, emergió en el tramo final del cuarto con un dos más uno y varios mates tras rebote ofensivo que mantuvieron al Madrid a flote.
El momento decisivo antes del parón, llegó en el último minuto. Cuando el Zalgiris parecía dominar el tempo, apareció Sergio Llull. El increíble base balear entró en trance anotando dos triples marca de la casa uno de ellos a tabla que silenciaron el pabellón. Un último intento fallido de Brazdeikis mandó el partido a vestuarios con todo por decidir.
La reanudación trajo un baloncesto más trabado. Tubelis abrió el marcador para los lituanos, pero Campazzo respondió rápido con un aro pasado. El Madrid intentó imponer su ley con la entrada de Tavares, quien protagonizó una antideportiva sobre Butkevicius tras una revisión en pista.
Pese al intercambio de golpes y el acierto exterior de Sleva y Maledon, el Madrid encontró oxígeno en las segundas unidades. Lyles recogió la basura de un tiro desesperado de Llull para anotar sobre la bocina del cuarto, dejando el marcador en un apretado (68-72).
El periodo definitivo fue una montaña rusa. Moses Wright empezó a dominar la pintura ante Garuba, mientras que el Madrid sobrevivía gracias al talento de Lyles y el trabajo de Deck.
Apareció el efecto Tavares. El caboverdiano taponó a Tubelis y de seguido asistió a Hezonja para un triple frontal que parecía encarrilar el triunfo merengue.
El Zalgiris no se descompuso. Un mate estratosférico de Wright tras un fallo defensivo blanco y un alley-oop de Williams-Goss para Butkevicius empataron el choque a 83.
A falta de un minuto (85-83), Wright machacó el aro de nuevo, poniendo al Zalgiris por delante en un Žalgirio Arena que era una caldera.
Con (85-85) tras dos libres de Maledon, el partido se decidió en una secuencia frenética, los árbitros señalaron una falta muy dudosa sobre Sylvain Francisco.
El base francés no falló desde la línea de personal (87-85). A falta de 3.9 segundos, el Madrid diseñó una última jugada para Mario Hezonja, pero el balón no entró.


