Xabi Alonso analizó la previa del Girona–Real Madrid desde la sala de prensa de Valdebebas./ Vía: @realmadrid

Xabi Alonso reclama continuidad y equilibrio antes del examen de Montilivi

noviembre 29, 2025

El Real Madrid llega a Girona con una mezcla de alivio y advertencia tras su victoria agónica en Atenas. La primera parte fue un ejercicio de superioridad; la segunda, un recordatorio de que el equipo todavía no domina los partidos de principio a fin. Y Xabi Alonso, consciente de ello, no esquivó el diagnóstico.

En rueda de prensa el técnico tolosarra recordó que el equipo afronta su tercer partido en una semana, un tramo de calendario que exige rotación, orden y una lectura fina del esfuerzo. “Necesitamos ganar fuera de casa en Liga, hacer un gran partido y sumar tres puntos”, afirmó. La frase, sencilla, resume el propósito inmediato: convertir ráfagas prometedoras en una actuación completa, sin desconexiones.

Enfrente, un Girona que ha resurgido tras un septiembre complicado y que ha hecho de Montilivi un punto de apoyo. Dos victorias, dos empates y ninguna derrota desde el 20 de septiembre.

Xabi Alonso pide continuidad, orden y madurez competitiva

La rueda de prensa del técnico giró en torno a una idea que repitió varias veces: continuidad.

El Real Madrid ha dejado momentos de fútbol brillante, pero la irregularidad defensiva sigue empañando esas buenas sensaciones. “Hemos hecho buenos partidos por momentos, pero nos falta un gran partido. No estoy contento con los goles encajados”, reconoció, subrayando que la mejora debe llegar tanto en la fase defensiva como en la construcción con balón.

Xabi Alonso tampoco evitó el contexto externo. Al ser preguntado por las declaraciones de Laporta, fue directo: “Son mensajes populistas. Nos centramos en lo nuestro”. Cerró el asunto sin desviarse del foco futbolístico, dejando claro que no afectará al planteamiento del equipo.

Sobre el modelo de juego, insistió en lo que considera innegociable: una presión alta bien organizada, agresividad sin desorden y una estructura sólida. “Queremos ser intensos, pero bien ordenados”, afirmó.

Las noticias más alentadoras llegaron desde la enfermería. Rüdiger, Militão y Mastantuono regresan a la convocatoria, mientras que Asencio será duda hasta última hora. Huijsen, en cambio, apunta a reaparecer únicamente para San Mamés.

Xabi también dedicó tiempo a varios nombres propios. Sobre Bellingham destacó la excelente relación entre ambos y su constante deseo de aprender: “Tenemos muy buena relación, es un jugador top mundial. Tiene muchas ganas de saber y mejorar, y me encanta. Encaja en diferentes perfiles y alturas porque es muy completo.”

Sobre Trent Alexander-Arnold aseguró que aún se verá una versión mejor, recordando sus dos recientes partidos completos a gran nivel. También elogió a Mendy, que volvió tras una lesión larga para disputar los noventa minutos “como un gran defensor”.

Y sobre la conexión Vinicius–Mbappé, fue claro: calidad, complicidad y una amenaza constante en las transiciones. “Son muy buenos, esa conexión, la calidad que tiene y su complicidad se demuestra en el campo”. El técnico encantado con el nivel de ambos, pero con la espina y exigiéndoles más: “Fue una pena que Vinicius no pudiera hacer gol para que su partido fuera perfecto”

El tolosarra cerró la comparecencia con un mensaje hacia dentro: “El equipo está unido. Queremos llegar a mayo conectados y fuertes”. En un momento de ruido externo, su discurso buscó blindar al vestuario y reafirmar la cohesión del grupo.

Un partido que medirá más que el marcador

Montilivi no será solo un escenario para buscar tres puntos. Será un examen para medir si el Madrid es capaz de reconocer su identidad en un campo exigente, con bajas en defensa, recuperaciones importantes y un rival en crecimiento.

Xabi Alonso sabe que necesita un Madrid más completo, más constante y menos vulnerable.
Un equipo que combine la electricidad de Vinicius y Mbappé con la solidez que exige la parte decisiva de la temporada.

En Girona, el Real Madrid no solo se mide a un rival incómodo. Se mide a la versión de sí mismo que quiere —y necesita— consolidar.