El Rayo Vallecano puede respirar con algo más de tranquilidad tras el susto vivido el lunes en Vallecas. Jorge de Frutos fue sometido a pruebas médicas a primera hora del martes que descartan, en principio, una lesión grave en su rodilla derecha, la zona que encendió todas las alarmas durante el partido ante el Real Betis.
El extremo tuvo que abandonar el terreno de juego apenas superado el primer cuarto de hora de encuentro después de una mala caída que le provocó una sensación de inestabilidad en la articulación. De Frutos salió visiblemente afectado, ayudado por los servicios médicos y entre lágrimas, lo que generó una gran preocupación tanto en el cuerpo técnico como entre sus compañeros y la afición.
Las primeras exploraciones no detectan daños importantes en estructuras clave como el ligamento cruzado o el menisco, una noticia positiva dentro del temor inicial. Aun así, el futbolista continuará sometiéndose a más pruebas en los próximos días para confirmar definitivamente el alcance de la lesión.
Tras el encuentro, el técnico del Rayo, Íñigo Pérez, reconoció el nerviosismo existente a la espera de los resultados médicos, destacando que el jugador pidió el cambio al notar inestabilidad en la rodilla. Un sentir compartido en el vestuario, donde compañeros como Isi subrayaron la importancia de De Frutos para el equipo y mostraron su deseo de que la recuperación sea rápida.
Aunque el susto fue mayúsculo, especialmente por la forma en la que se produjo la acción, el hecho de que el jugador pudiera abandonar el estadio por su propio pie ya invitaba a un cierto optimismo que ahora se ve respaldado por las primeras pruebas médicas. En Vallecas, el rayismo vuelve a respirar, pendiente de la evolución definitiva del segoviano.
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