¿Qué pasa con Trejo?

abril 8, 2026

Hay historias que van más allá del fútbol. Y en Vallecas, Óscar Trejo es una de ellas. Por eso, cuando no está, se nota y  mucho.

En las últimas semanas, el nombre del argentino ha desaparecido de las convocatorias y eso ha encendido todas las alarmas en el entorno franjirrojo. Porque Trejo no es un jugador cualquiera. Es capitán, el símbolo, uno de esos futbolistas que explican lo que es el Rayo sin necesidad de palabras.

Su ausencia, especialmente en los dos últimos partidos, ha generado una pregunta que se repite en la grada, en redes y en cada rincón del barrio: ¿qué está pasando con Trejo? 

Lo único claro, de momento, es lo que no es. No es una decisión técnica.  El propio Íñigo Pérez ha intentado explicar la situación, aunque sin entrar en demasiados detalles. Antes del partido, ya dejaba claro que no era una cuestión deportiva: “No fue una decisión puramente técnica ni unilateral. Ya lo iremos hablando”.

Tras el encuentro, insistió en esa misma línea, apuntando a algo más personal:
“No me puedo pronunciar mucho. No es una decisión técnica sino que tiene que ver con un asunto emocional diferente y quiero que quede ahí hasta que se pueda comentar”.

Ese silencio, lejos de tranquilizar, ha alimentado la incertidumbre.

Todo llega, además, en un momento especialmente sensible. Hace apenas un mes, el propio Trejo anunció que esta sería su última temporada en el Rayo con un mensaje muy sentido en redes sociales:
“Hoy escribo desde el corazón, con calma y con emoción. Porque despedirse del Rayo Vallecano no es cerrar una etapa cualquiera, es decir adiós a una parte muy importante de mi vida”.

Un adiós que tocó a Vallecas… y que ahora se mezcla con una situación que nadie termina de entender.

A esto se suma otro elemento que ha aumentado el ruido en torno a su figura: tras su entrevista con Mario Suárez, en la que no dudó en criticar a Martín Presa, Trejo no ha vuelto a pisar el césped.

Desde entonces, su protagonismo ha ido desapareciendo poco a poco. Minutos contados, suplencias, y ahora directamente ausencia. Un vacío que no solo es futbolístico.

En el vestuario, su figura sigue siendo importante. En la grada, imprescindible. De hecho, su nombre volvió a escucharse con fuerza en Vallecas en el último partido, como si el barrio quisiera recordarle —y recordarse— que sigue ahí.

Mientras el Rayo se prepara para una de las semanas más importantes de su historia reciente, con Europa llamando a la puerta, la gran incógnita sigue sin resolverse: si su capitán podrá formar parte de ella desde dentro del campo.