El Sadar cerró la pretemporada con derrota, pero el marcador no cuenta toda la historia. El Osasuna cayó ante el Al Ain por 0-2 en un partido de dos caras muy distintas: una primera parte donde el equipo de Ramis no encontró su mejor versión, y una segunda donde los rojillos dominaron, generaron ocasiones claras y merecieron mucho más de lo que el marcador refleja. Los goles de Rahimi y Jonatas Santos en una jugada más que discutible sentenciaron un encuentro que dejó sensaciones positivas para lo que está por venir.
Primera parte: el Al Ain aprovecha el único error
Los primeros 45 minutos fueron los más complicados para los de Ramis. El Osasuna no encontró fluidez en la salida de balón y el Al Ain, con faltas sistemáticas para cortar el juego, dificultó cualquier intento de elaboración. Con todo, los rojillos fueron los únicos que generaron peligro real: en los últimos compases de la primera parte, Catena remató de cabeza con peligro y el portero Khalid Eisa sacó una gran parada para evitar el empate.
El único gol de la primera mitad llegó en la única contra clara del Al Ain. Una pérdida con la defensa adelantada y Rahimi no perdonó. Un gol aislado en una primera parte donde Osasuna tuvo el control del juego durante muchos minutos pero no supo transformarlo en ocasiones suficientes.

Segunda parte: los rojillos dominan pero el marcador no acompaña
El descanso trajo cambios y trajo un Osasuna completamente diferente. Con la entrada de Boyomo, Raúl Moro y Raúl García, el equipo cogió otra dimensión. Los primeros diez minutos de la segunda parte fueron los mejores de los rojillos en toda la pretemporada: dominio absoluto, llegadas constantes por las bandas y un remate al larguero de Raúl Moro que estuvo a centímetros de hacer justicia en el marcador.
La conexión entre Aimar Oroz, Raúl Moro y Bretones fue el mejor argumento ofensivo de la noche. Oroz, con un giro dentro del área de mucha calidad, estuvo a punto de marcar en una de las acciones más vistosas del encuentro. El Osasuna mandaba y el Al Ain apenas podía salir de su campo.
Tras los cambios del minuto 63, el partido se equilibró. Y en el minuto 72 llegó el 0-2 en una acción claramente polémica: Jonatas Santos golpeó a Raúl Moro antes de rematar, en una jugada que el árbitro dio por válida pero que generó una lógica protesta del banquillo rojillo. Para más inri, Moro tuvo que retirarse lesionado en el minuto 79 por molestias que posiblemente guardaban relación con ese choque. La peor noticia de la noche para Ramis.
Con el 0-2 y diez minutos por delante, el Osasuna lo siguió intentando hasta el final, con Asier Bonel y Santos buscando el descuento. Pero el gol no llegó.

Conclusión: el camino está bien encaminado
El 0-2 no hace justicia a lo que se vio en el Sadar, especialmente en la segunda parte. Osasuna mostró en los primeros veinte minutos tras el descanso que tiene argumentos, identidad y jugadores capaces de competir en Primera División. Raúl Moro fue el mejor de la noche en los minutos que estuvo disponible, y la conexión con Oroz y Bretones es una de las mejores noticias del verano.
Quedan ocho días para el debut en Balaídos ante el Celta. Ramis tiene el diagnóstico claro y los argumentos para corregirlo. El Sadar, como siempre, estará detrás.


