El Real Murcia firmó una noche copera memorable en el Enrique Roca al eliminar al Cádiz CF con un 3-2 que se gestó en una primera parte arrolladora y se sufrió en un final de partido marcado por la reacción visitante. El conjunto grana dominó de inicio, se puso 3-0 antes del descanso y supo resistir el empuje cadista tras el descanso para sellar su pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey.
Un Enrique Roca en modo Copa
El estadio Enrique Roca presentó una de sus mejores atmósferas recientes, con la afición del Real Murcia volcada desde el inicio en una eliminatoria a partido único ante un rival de categoría superior. El contexto copero, la ilusión por medirse a un equipo profesional y la inercia positiva del equipo de Adrián Colunga se tradujeron en un inicio de encuentro muy intenso por parte del cuadro local.
Primera parte perfecta del Murcia
El plan de Adrián Colunga salió a la perfección: presión alta, ritmo muy agresivo sin balón y transiciones rápidas cada vez que el Cádiz perdía la posesión. El Real Murcia golpeó pronto y con contundencia: Álex Schalk abrió el marcador en torno al minuto 14 aprovechando un balón suelto en el área, premiando la mayor agresividad de los locales en los metros finales. Poco después, Pedro Benito –ex del Cádiz y uno de los nombres propios de la noche– firmó el 2-0 tras una asistencia al espacio del propio Schalk, y justo antes del descanso David Vicente clavó un disparo lejano para el 3-0 que desató la euforia en la grada.
La reacción tardía del Cádiz
Tras el descanso, el Cádiz tiró de orgullo y de banquillo, mejorando con los cambios y asumiendo más riesgos ofensivos. Los andaluces encontraron aire con un primer gol de Diarra que recortó distancias con un disparo cruzado alrededor del minuto 53 y Dawda hizo el 3-2 en el 77, obligando al Murcia a sufrir en el tramo final para defender su ventaja ante un rival volcado.
La tensión se disparó en los últimos minutos, con los amarillos volcando el juego sobre el área de Piñeiro y los granas defendiendo cada balón como si fuera el último. Ya en el descuento, el Cádiz se quedó con uno menos por la expulsión de Moussa Diakité por doble amarilla, lo que terminó de frenar la remontada y permitió a los locales gestionar los instantes finales.
Un Murcia lanzado en Copa y en dinámica positiva
El triunfo ante un rival de categoría superior refuerza el proyecto de Adrián Colunga, que mantiene su condición de invicto al frente del banquillo grana y prolonga la buena racha del equipo en las últimas semanas. El pase a la tercera ronda de la Copa del Rey supone un impulso anímico, económico y mediático para el club, que vuelve a vivir una de esas noches grandes que conectan con la historia reciente del murcianismo.
El triunfo permite al Real Murcia seguir soñando con recibir a un Primera División en la próxima ronda, mientras que el Cádiz se despide de la Copa con la sensación de haber regalado media eliminatoria en una primera parte para el olvido.


