Hace menos de un año, Maya Weug peleaba por un título, conseguía victorias y subía al podio con regularidad. Hoy, su calendario deportivo está vacío. “Este ha sido, por lejos, el año más difícil de mi carrera”, reconoció a través de una extensa publicación en redes sociales, donde decidió contar una realidad que hasta entonces había mantenido prácticamente en silencio.
Hace menos de un año, Maya Weug peleaba por un título, conseguía victorias y subía al podio con regularidad. Hoy, su calendario deportivo está vacío. “Este ha sido, por lejos, el año más difícil de mi carrera”, reconoció a través de una extensa publicación en redes sociales, donde decidió contar una realidad que hasta entonces había mantenido prácticamente en silencio.
El contraste resulta difícil de ignorar. Weug terminó tercera en F1 Academy durante 2024 y regresó una temporada después como una de las principales candidatas al campeonato. En 2025 obtuvo tres triunfos, nueve podios y llevó la lucha por la corona hasta la última fecha frente a Doriane Pin. Finalmente fue subcampeona y, pocos meses después, ahora busca dónde volver a competir.

De luchar por el título a quedarse sin calendario
Maya explicó que comenzó 2026 con “un gran plan” para continuar su carrera, pero poco antes del inicio de la temporada el proyecto se derrumbó por circunstancias que estaban fuera de su control. Para entonces, encontrar una alternativa ya era extremadamente difícil.
Durante el año disputó algunas pruebas del Belcar Endurance Championship junto a ART Racing y logró un podio en su debut dentro de los GT. También esperaba correr las 24 Horas de Zolder, pero esa posibilidad no se concretó.
Siguió vinculada al deporte como coach y trabajando con ingenieros, aunque dejó claro su verdadero objetivo: “No quiero mirar. Quiero correr, al máximo nivel, y demostrar de lo que realmente soy capaz”.
Otra frase resumió buena parte de su frustración: “Creo que simplemente esperaba que los resultados que conseguí durante los últimos años hubieran contado para algo”.
Ferrari vuelve a quedar bajo la lupa
La historia de Weug está inevitablemente ligada a Ferrari. En 2021, con apenas 16 años, se convirtió en la primera mujer en ingresar a la Ferrari Driver Academy después de imponerse en FIA Girls on Track – Rising Stars.
Después avanzó por distintas categorías hasta representar al Cavallino Rampante en F1 Academy. Al comenzar 2026, la relación llegó a su fin: Alba Larsen ocupó el asiento respaldado por Ferrari y Weug dejó la academia.
No se conoció públicamente una explicación detallada sobre la separación. Maya tampoco aseguró que Ferrari fuera responsable de la caída de su proyecto para esta temporada.
Responsabilizar directamente a Maranello por su falta de asiento sería afirmar algo que no está demostrado. Desde el punto de vista reputacional, sin embargo, el contraste resulta inevitable: Ferrari celebró su incorporación como un hecho histórico y, cinco años después, aquella misma corredora necesita recurrir a las redes para encontrar dónde continuar su carrera.
A finales de 2025, F1 Academy financió para ella un test con un Ferrari 296 GT3 de AF Corse. La oportunidad existió, pero no terminó convirtiéndose en un programa estable de competición.
Las redes convierten el caso en debate
La publicación hizo visible una situación que hasta entonces había pasado casi inadvertida. En las capturas difundidas pocos días después, el mensaje principal acumulaba cerca de 16 mil “Me gusta” y más de 2.300 republicaciones, además de cientos de respuestas.
Muchos seguidores mostraron su sorpresa ante la falta de un asiento para una corredora que meses atrás peleaba por el campeonato. Otros dirigieron sus críticas hacia Ferrari. Esos comentarios no revelan qué ocurrió internamente, pero sí muestran cómo el caso empezó a afectar la conversación alrededor de la marca.
También deja otra reflexión que, desde mi perspectiva, merece formar parte del debate: qué mujeres elige visibilizar el entorno de la Fórmula 1.
Las parejas de los pilotos —conocidas popularmente como WAGs— adquirieron una presencia cada vez mayor en redes, transmisiones y conversaciones alrededor de los Grandes Premios. No existe nada cuestionable en el interés que puedan generar. El interrogante aparece cuando esa atención puede superar la que reciben jóvenes que están construyendo su propia trayectoria dentro del deporte motor.
Weug, Pin, Pulling, García y el resto de las participantes de F1 Academy entrenan, compiten y buscan hacerse un lugar en uno de los ambientes más exigentes del mundo. También pueden convertirse en referentes para una niña que sueña con manejar un monoplaza. No se trata de quitarles espacio a otras mujeres, sino de preguntarse por qué quienes forman parte deportiva de este universo todavía deben luchar también por ser vistas.
F1 Academy: ganar, destacarse… ¿y después?
F1 Academy consiguió algo fundamental: aumentar la presencia de mujeres dentro del automovilismo. Sus participantes compiten en fines de semana de Fórmula 1, están asociadas con grandes escuderías y reciben exposición internacional. Pero el proyecto nació con una ambición mayor: ayudarlas a progresar hacia niveles superiores.
Las campeonas anteriores muestran caminos distintos. Marta García ganó en 2023 y recibió una temporada financiada en Formula Regional European Championship, aunque luego su trayectoria se orientó hacia los GT. Abbi Pulling dominó la edición 2024 y obtuvo apoyo para competir en GB3, donde este año hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar una carrera. Aun así, todavía no llegó a FIA Fórmula 3.
Doriane Pin representa quizá el ejemplo más positivo. Después de coronarse en 2025, Mercedes mantuvo su respaldo, la incorporó como Development Driver y le permitió probar un Fórmula 1 en Silverstone. Su camino tampoco desembocó directamente en F3 o F2, pero tuvo algo fundamental: continuidad.
La comparación con Weug aparece inevitablemente. Pin terminó campeona y siguió integrada dentro del proyecto de Mercedes; Maya fue subcampeona, después de varios años vinculada a Ferrari, y meses más tarde tuvo que recurrir a las redes para buscar una nueva oportunidad.
Sería incorrecto reducir esas historias a Mercedes contra Ferrari. Sin embargo, ambos casos muestran cuánto puede cambiar el futuro de una joven según el respaldo que encuentre después.
F1 Academy sigue siendo un proyecto necesario, pero si busca construir un camino hacia niveles superiores, su éxito también debería medirse por las oportunidades que encuentran sus talentos al dejar el campeonato.
El problema ya no parece ser encontrar mujeres rápidas. Weug, Pulling, García, Pin y muchas otras demostraron que existen. El desafío es conseguir que sus carreras no pierdan impulso cuando termina la plataforma que ayudó a visibilizarlas.
Maya cerró su publicación con una promesa: “Voy a volver a la pista”. Por ahora, su futuro continúa abierto. Su historia deja una pregunta mucho más grande: ¿qué está haciendo el automovilismo con ese talento una vez que lo encuentra?


