Más que un partido de consolación

julio 18, 2026

La final ya no es una opción, pero Inglaterra y Francia todavía tienen mucho en juego en el partido por el tercer puesto del Mundial. El encuentro, que para muchos puede parecer un simple trámite, reúne suficientes alicientes como para mantener la tensión competitiva hasta el último minuto.

El principal foco estará sobre Kylian Mbappé. El delantero francés afronta su última oportunidad para conquistar la Bota de Oro del campeonato. Tras firmar otro Mundial sobresaliente, un gol ante Inglaterra podría ser decisivo para terminar como máximo goleador del torneo y añadir un nuevo logro individual a su ya impresionante palmarés.

Enfrente estará una Inglaterra que quiere despedirse del Mundial con una victoria que tendría un significado especial. Si los de Thomas Tuchel consiguen imponerse a Francia, lograrán el tercer puesto y firmarán su mejor clasificación en una Copa del Mundo desde que conquistaron el título en 1966. Después de seis décadas sin subir al podio mundialista, los ingleses tienen ante sí la oportunidad de cerrar el torneo con un resultado histórico.

Para Francia, además, el choque supone mucho más que una medalla de bronce. Será el último partido de Didier Deschamps como seleccionador nacional, poniendo fin a una etapa de casi quince años en la que llevó a los ‘bleus’ a conquistar un Mundial, una Liga de Naciones y a disputar varias finales internacionales. Sus jugadores buscarán despedir a su técnico con una última victoria.

Más allá del prestigio deportivo, el ganador también obtendrá una mayor recompensa económica y el reconocimiento de terminar entre las tres mejores selecciones del mundo. En un torneo de este nivel, la diferencia entre acabar tercero o cuarto puede parecer pequeña, pero queda reflejada para siempre en la historia. Hasta ahora este partido se ha disputado en tres ocasiones a lo largo de la historia, con un registro de victorias a favor de los Ingleses.

Por todo ello, el Inglaterra-Francia está lejos de ser un partido de consolación. Mbappé persigue el Pichichi del Mundial, Inglaterra busca su mejor resultado desde 1966 y Francia quiere cerrar con éxito la era Deschamps. Motivos de sobra para pensar que, aunque no haya un título en juego, sí habrá mucho por lo que competir.