El Atlético de Madrid despidió el año en el Metropolitano con una victoria trabajada y necesaria (2-1) ante el Valencia CF, rompiendo una racha de dos derrotas consecutivas en Liga. En un partido que se decidió por la calidad individual de dos de sus grandes referentes, Koke y Antoine Griezmann se encargaron de asegurar tres puntos de oro ante un rival que peleó hasta el último segundo.
El capitán, al rescate del inicio
El partido comenzó con el peor de los sustos. Apenas a los veinte segundos, un error en la salida de balón casi le cuesta un gol al Atleti, salvado por la pifia de Hugo Duro en el mano a mano. Fue un claro aviso de que el equipo había salido algo dormido tras el golpe en San Mamés.
La tranquilidad, como tantas veces, la trajo el capitán. En el minuto 17, el Atleti sacó petróleo de un córner: tras un rechace de Agirrezabala a un remate de Ruggeri, Koke pescó el balón en el área y fusiló a portería con un disparo raso y ajustado para el 1-0. El gol, que premiaba el esfuerzo del canterano en su nuevo rol de pivote, dio aire al equipo en su peor momento.
El Valencia no se rindió y dominó la posesión, encontrando incluso el empate por medio de Pepelu, pero el VAR intervino para anularlo por fuera de juego. El Atleti se fue al descanso con la sensación de un botín inmerecido, sostenido por la contundencia de Koke y la solidez de Pubill atrás.
El golpe de clase mundial
La segunda parte trajo el empate merecido para la intensidad visitante. El Valencia golpeó con contundencia en el minuto 62: Lucas Beltrán se deshizo de Thiago Almada y se sacó un latigazo imparable desde fuera del área para poner las tablas.
El Metropolitano se impacientó, pero la respuesta llegó desde el banquillo: Griezmann ingresó para cambiar el rumbo del ataque. Y no tardó en hacerlo.
En el minuto 74, la jugada del partido. Un balón largo de Pubill encontró la carrera de Griezmann, quien controló el esférico con una exquisitez propia de un “Clase Mundial”, pinchándolo dentro del área para soltar un zurriagazo potente que Agirrezabala no pudo detener. Un golazo que ponía el 2-1 y desataba la euforia.
Adiós al 2025 con una victoria
El partido se abrió por completo. Sörloth incluso marcó el tercero, anulado por un ajustado fuera de juego. Los minutos finales fueron un asedio ché, pero la defensa rojiblanca resistió, con Oblak sobrio y el equipo achicando agua en el descuento.
El triunfo, sufrido y basado en la calidad de sus referentes, permitió al Atlético de Madrid despedir el 2025 en casa con una sonrisa y tres puntos vitales para no descolgarse de la parte alta de la tabla.

