La magia de la Copa del Rey pasó por Yuncos

October 30, 2025

La Copa del Rey mola, eso es indiscutible. Lo que se vivió ayer en Yuncos fue una auténtica barbaridad. El Rayo volvió a demostrar su enorme humildad y nos dejó momentos como este:

La afición del Rayo da igual dónde esté, siempre aparece. En Suecia o en Toledo, siempre les verás ahí. Y es que de eso se trata esta competición: de disfrutarla, de vivirla, de que todos los equipos tengan su oportunidad.

Me emociona pensar en los jugadores o en los seguidores del Yuncos, enfrentándose a un Primera. Creo sinceramente que no podrían haber tenido mayor suerte, porque este equipo, el Rayo es único. No hay club que entienda mejor lo que significa la Copa del Rey. El Rayo le da prestigio, le da alma, la juega con valores, con respeto y con un juego limpio que emociona.

El Yuncos fue un digno contrincante. Tanto fue así que los toledanos se adelantaron en el marcador con un tanto de Aarón y mostraron los dientes hasta que un gran Fran Pérez dio la vuelta al partido.

El conjunto local entendió el reto a la perfección: si había una mínima posibilidad de tumbar a todo un Rayo Vallecano, pasaba por salir a por todas desde el primer minuto y mantener la intensidad hasta que el cuerpo aguantara. En ese momento, la gestión del esfuerzo podía marcar la diferencia entre soñar con la sorpresa o aceptar la lógica del fútbol.

La plantilla rayista celebró el triunfo junto a los aproximadamente 400 aficionados desplazados hasta Yuncos. Pero esta vez fue algo más especial: los jugadores de ambos equipos se unieron, cantaron juntos y compartieron un momento que representa a la perfección esta competición. Con un Becerra al megáfono, sonrisas por todas partes y un respeto mutuo que da gusto ver, “La Vida Pirata” sonó de nuevo.

Porque sí, la Copa del Rey mola. Y cuando se vive así, en campos como el de Yuncos, con equipos y aficiones que lo dejan todo, mola todavía más.