El Atlético de Madrid Juvenil A firmó una victoria de pura convicción ante un aguerrido CD Diocesano U19 (3-0). Los de Ángel Donato tuvieron que armarse de paciencia para desmantelar un muro defensivo, pero la calidad y la insistencia terminaron por imponerse.
Asedio y Muro: La Prueba de Paciencia
El partido fue un ejercicio de asedio constante. El Diocesano, valiente en el inicio, se replegó pronto con un bloque bajo que obligó al Atleti a mover la pelota con inteligencia. Los visitantes, penúltimos, se jugaban la vida y su estrategia era clara: aguantar y buscar el milagro a la contra.
La pareja de centrales rojiblancos, Miguel Gil y Óscar Torrellas, manejaba el juego desde atrás, mientras la ofensiva se volcaba sobre la derecha, con Cristian Grant y Gonzalo Gross intentando desbordar. Hubo ocasiones claras, como un misil de Daniel Fitzgerald que solo una gran atajada pudo evitar, pero el cerrojo se mantenía inquebrantable. De hecho, un error en la salida colchonera fue el único susto serio que se llevó el portero local antes del descanso.
Desgaste y Emoción: El Grifo se Abre
El esfuerzo defensivo del Diocesano tenía fecha de caducidad. Cuando el reloj se acercaba al intermedio, la paciencia rojiblanca dio sus frutos. Una gran jugada colectiva terminó con el balón en los pies de Javier Tena, que no se lo pensó. Su remate, inmparable, abrió el marcador para el 1-0. El gol fue un momento cumbre de la noche, con un emotivo festejo de Tena dedicándole el tanto a su compañero lesionado, Óscar Bazaga. Un golpe de moral justo antes del descanso.
Tras la reanudación, el Juvenil A salió a sentenciar. El juego se liberó y el ataque rojiblanco carburó con mayor fluidez, aunque el Diocesano aún tuvo un rugido peligroso, con un disparo que se fue rozando el poste.
Sentencia y Firma de Goleador
El segundo tanto cayó por madurez y contundencia. Una gran proyección por banda terminó con un centro raso que Guillermo Trujillano mandó al fondo de la red para el 2-0.
Con el rival ya sin fuelle, llegó el gol que puso el broche de oro. La conexión entre líneas se hizo letal: Daniel Fitzgerald dibujó un pase magistral por encima de la defensa que Álvaro Tamargo controló con clase para definir en el mano a mano (3-0). Un gol que premiaba la ambición ofensiva del equipo.
La goleada pudo ser mayor, pero el portero Adrián Iglesias se encargó de negar el tanto a los atacantes en el tramo final, incluyendo un mano a mano con el recién ingresado Servahterio Steffens.
El pitido final confirmó la victoria. El Atlético de Madrid Juvenil A que aún no ha perdido en casa en lo que va de temporada. Un triunfo sólido que lo catapulta al segundo puesto de la clasificación, a la espera del encuentro entre el Rayo Vallecano U19 y el Burgos U19.

