José Bordalás sigue conquistando terreno cercano a puestos europeos de mano del Getafe. Tras finalizar enero a tan solo dos puntos del descenso, los azulones se encuentran a tres de la Conference League. Esta remontada posicional tiene protagonistas claros: Mauro Arambarri y Martín Satriano. Los uruguayos han participado en seis de los últimos ocho goles del conjunto madrileño, consolidándose como piezas clave en el esquema de Bordalás.

Desde febrero, el Getafe ha jugado ocho partidos. Varios de ellos contra huesos duros del tablón como pueden serlo Villarreal, Real Betis y hasta un poderoso Real Madrid. Los soldados de Bordalás triunfaron en todos estos partidos, con apenas dos derrotas ( Sevilla y Atlético de Madrid.) El éxito tiene su origen en una consolidación definitiva del bloque bajo, que provoca una media de 0,5 goles en contra desde el uno de febrero. Apenas 0,5 goles por partido; una cifra de equipo campeón para un conjunto que hace dos meses luchaba por la supervivencia.
El factor Satriano y la conexión uruguaya
La llegada de Martín Satriano en el mercado invernal aportó al equipo justo lo que necesitaba. El delantero llegó cedido del Olympique de Lyon y se ha transformado en el engranaje que demandaba la maquinaria azulona para funcionar. Como todo buen fusil, el uruguayo necesita apoyarse para buscar estabilidad. Ahí es donde Arambarri y Luis Milla hacen presencia, adoptando un significante protagonismo en el centro neurálgico de la creación de juego del Getafe.
El éxito del equipo madrileño pasa por un entrenador que ha sabido explotar las capacidades de su equipo en todo momento. Durante todos los tramos de la temporada, Bordalás ha sido capaz de gestionar de la manera necesaria la capacidad de juego, adaptándose y gestionando los recursos través de las necesidades.
Bordalás como estratega del barro
Hoy, ‘El Coliseum’ ya no mira hacia abajo con vértigo, sino hacia arriba con ambición. Con una defensa que muerde, un centro del campo que manda y una delantera que no perdona, el mensaje de este Getafe es claro para el resto de LaLiga: si quieres los puntos, vas a tener que bajar al barro. Porque en el fútbol actual, los soldados de Bordalás mandan en las trincheras.

