El conjunto tricolor firmó una segunda parte descomunal, remontó el penalti inicial de Jesé y se sitúa a siete puntos del playoff tras una exhibición ofensiva en Encamp
El FC Andorra volvió a rugir en Encamp cuando más lo necesitaba. Después de una semana marcada por la polémica arbitral, la sanción a Gerard Piqué y la expulsión de Carles Manso, el conjunto tricolor respondió sobre el césped con una goleada incontestable ante la UD Las Palmas (5-1) que reabre, aunque de forma remota, el sueño del playoff.
El Andorra respondió en el césped tras una semana de máxima tensión
El contexto no era sencillo. El conjunto del Principado llegaba tocado emocionalmente tras la derrota frente al Albacete y todo el terremoto posterior: sanciones, expulsiones y una enorme sensación de injusticia alrededor del arbitraje de la pasada jornada. Gerard Piqué fue sancionado con seis partidos y dos meses de inhabilitación por los incidentes posteriores a aquel encuentro, mientras que Carles Manso no pudo sentarse en el banquillo tras su expulsión.
Y quizá por eso esta victoria tuvo algo más que tres puntos. Porque el Andorra no solo ganó. El Andorra reaccionó.

Lo hizo además ante un rival de la zona alta como la UD Las Palmas, quinto clasificado antes de arrancar la jornada y uno de los equipos más sólidos de la categoría.
El inicio, sin embargo, volvió a poner a prueba la resistencia mental tricolor. Un penalti muy discutido de Owono sobre Jesé terminó con el 0-1 en el minuto 19. Durante muchos minutos, el partido volvió a recordar demasiado al de la semana pasada: decisiones arbitrales protestadas, sensación de castigo excesivo y un Andorra obligado otra vez a remar. Pero esta vez la historia fue distinta.
Manu Nieto lideró una exhibición ofensiva brutal del Andorra
El empate de Le Normand antes del descanso cambió el estado emocional del encuentro. El Andorra empezó a crecer desde la posesión y desde la valentía, encontrando espacios entre líneas ante una Las Palmas que comenzó a sufrir cada vez más defendiendo hacia atrás. Y entonces llegó la avalancha.
La segunda parte del conjunto de Carles Manso fue seguramente una de las mejores del curso. El propio técnico la definió después como “una exhibición”, y no exageró. El Andorra pasó por encima de Las Palmas desde el ritmo, la agresividad tras pérdida y la ocupación de espacios interiores.
Los números lo reflejan:
- 60% de posesión
- 19 remates
- 9 tiros a puerta
- 3.46 xG
- 23 toques en área rival
- 87% de precisión en el pase
Las Palmas simplemente no pudo sostener el ritmo del partido.
El 2-1 llegó en propia puerta de Mika Mármol, pero fue mucho más que un gol accidental. Fue el momento exacto donde el partido se rompió emocionalmente para los canarios. A partir de ahí apareció un Andorra desatado.
Efe Akman, uno de los nombres propios de la noche, firmó el 3-1 con una definición de enorme calidad. El turco, que después reconoció estar “muy contento” por su primer gol, volvió a demostrar por qué el cuerpo técnico confía tanto en su talento entre líneas.
Pero si hubo un futbolista diferencial fue Manu Nieto.
El delantero firmó un partido completísimo: gol, participación constante, movilidad y una capacidad brutal para atacar espacios. Su actuación, valorada con un 9.0 por Flashscore, simbolizó perfectamente el hambre competitivo de este Andorra.
También brillaron Petxarroman, imparable desde el carril derecho, y un Martí Vilà imperial como capitán, sosteniendo al equipo desde la personalidad y la agresividad competitiva.
El playoff sigue lejos, pero Andorra vuelve a creer
La clasificación sigue diciendo que el playoff está complicado. Mucho.
El Andorra es décimo con 58 puntos, a siete de un Castellón que marca actualmente la sexta posición. Quedan únicamente tres jornadas y ya no depende de sí mismo.
Pero el fútbol también vive de dinámicas, emociones y momentos. Y Encamp volvió a sentir algo que hacía semanas parecía apagado: ilusión.
Porque esta victoria no fue solo una goleada. Fue una reivindicación. Una respuesta futbolística después de una semana durísima. Un mensaje competitivo de un equipo que se niega a rendirse.
La permanencia ya está virtualmente asegurada. Ahora, el objetivo es otro: alargar el sueño todo lo posible.
El playoff sigue lejos, sí. Pero estos son probablemente los siete puntos más esperanzadores de toda la temporada para un FC Andorra que vuelve a mirar hacia arriba y que, mientras las matemáticas no digan lo contrario, seguirá creyendo.


