Exhibición blanca: el Madrid fulmina al campeón y se cita con el Valencia en semis

febrero 19, 2026

El golpe sobre la mesa fue inmediato. El Real Madrid Baloncesto abrió su participación en la Copa del Rey de Valencia con una exhibición rotunda ante Unicaja Málaga (100-70), un marcador que refleja la distancia que hubo sobre la pista del Roig Arena y que lanza un mensaje claro al resto de aspirantes: el favorito va muy en serio.

No hubo tanteo inicial ni intercambio de golpes. El conjunto blanco salió con una concentración máxima, decidido a imponer su ritmo desde la defensa y a castigar cualquier error rival. Tras un arranque igualado en el que James Webb sostuvo momentáneamente a los andaluces, un parcial demoledor en el tramo final del primer cuarto quebró el encuentro. El 28-12 al cierre del periodo ya anticipaba una noche muy larga para el vigente campeón.

La clave estuvo atrás. El equipo dirigido por Sergio Scariolo cerró espacios, protegió el aro y forzó malas decisiones en ataque. Unicaja, incómodo y sin fluidez, se estrellaba una y otra vez ante el muro madridista y se marchó al descanso con apenas 28 puntos y un porcentaje de acierto muy bajo. Mientras tanto, el Madrid encontraba soluciones variadas: dominio interior, circulación rápida y amenaza constante desde el perímetro. La ventaja superó los veinte puntos antes del intermedio y dejó el duelo prácticamente sentenciado. Edy Tavares marcó territorio en la pintura desde el inicio, pero el impulso definitivo llegó con la energía de la segunda unidad. Trey Lyles cambió el ritmo con su acierto exterior y Théo Maledon aportó desequilibrio y verticalidad, bien acompañado por la dirección de Facundo Campazzo y la versatilidad de Gabriel Deck. El abanico ofensivo fue tan amplio que hasta diez jugadores blancos alcanzaron cifras destacadas de anotación, en un ejercicio coral poco habitual en una eliminatoria de este nivel.

La segunda mitad no alteró el guion. Lejos de reaccionar, el cuadro malagueño se vio superado física y mentalmente. El Madrid siguió apretando hasta rozar diferencias cercanas a los cuarenta puntos, con momentos en los que el encuentro pareció más un trámite que unos cuartos de final. Scariolo aprovechó el escenario para repartir minutos y dosificar esfuerzos, consciente de que el camino apenas comienza.

Unicaja, que en enfrentamientos recientes había sido capaz de complicar seriamente a los blancos, no encontró esta vez ni su transición ni su puntería exterior. Sin sus referentes habituales en plena inspiración y con problemas para controlar el rebote, terminó cediendo la corona con dignidad en la grada pero sin argumentos en la cancha. El Madrid, en cambio, firmó uno de esos partidos que refuerzan convicciones. Sólido atrás, generoso en el pase y eficaz en el tiro, cerró la noche superando el centenar de puntos y enviando un aviso antes de las semifinales, donde le espera el anfitrión, el Valencia Basket. Si mantiene este nivel de precisión y ambición, será muy difícil apartarle del camino hacia el título.