Sorpresa en Atlanta: España ni vence ni convence

junio 15, 2026

España decepcionó en su debut mundialista al empatar contra Cabo Verde. Una selección que a priori no generaba ninguna dificultad ha logrado rescatar un empate a una de las candidatas para levantar el título. Sin embargo, los partidos se ganan con juego y no con nombres, y en un mundial esto pesa más que nunca.

Mucha posesión pero sin resultados

La primera mitad de España finalizó bastante mejor que como se inició. Durante los primeros 30 minutos de partido, la selección de Luis de la Fuente dominó sin convencer, buscando huecos ante un Cabo Verde errático pero sólido. El gran despliegue defensivo del conjunto africano puso las cosas especialmente difíciles para España, que probaba internadas que resultaban en tiros desde fuera del área o en intentos desesperados por llegar al gol. Era tangible la ansiedad por finalizar las jugadas y de demostrar en el debut lo que todo el mundo esperaba: ilusión. El público buscaba una selección que se recreara con su juego, y se encontró con un partido tosco, incómodo y sorprendentemente complicado.

Las primeras ocasiones claras llegaron acercándose al descanso, con un larguero de Ferrán Torres y varias paradas meritorias del guardameta caboverdiano. La segunda mitad iniciaría siguiendo la misma dinámica que la del principio del partido. España tocaba y dominaba, pero las llegadas eran paliadas sin muchas complicaciones por la defensa de Cabo Verde. No cabía duda de la superioridad de la selección española, pero no había resultados. Los partidos se ganan con goles, y estos no llegaban a pesar de la continua posesión cerca del área rival.

Los cambios no tuvieron el efecto esperado

En el minuto 70, Luis de la Fuente trato de agitar el avispero introduciendo en el campo a Lamine Yamal y a Mikel Merino. Sin embargo, el partido tenía una tónica intrínseca que parecía ser muy difícil de solucionar. La desesperación era cada vez más notable y España seguía sin tener oportunidades claras de revertir la situación. En los últimos minutos, la entrada de Dani Olmo y Nico Williams parecía una última bala que terminó atascándose en el tambor español. El partido finalizó, dejando a España sin los tres puntos en un partido que parecía sencillo.

La selección necesita recomponerse rápido de este tropiezo. Una derrota en el debut no es plato de buen gusto pero no tiene por qué marcar la tendencia del equipo. Ya sucedió en 2010. Tal vez necesitaban esta derrota para afrontar las fases determinantes con otra perspectiva.