El Paris Saint-Germain volvió a demostrar su madurez competitiva en Europa y selló su pase a la final de la Champions tras empatar 1-1 ante el Bayern de Múnich en el Allianz Arena, haciendo valer el 5-6 en el global de una eliminatoria vibrante.
El conjunto de Luis Enrique golpeó primero y muy pronto. En el minuto 3, Ousmane Dembélé culminó una jugada eléctrica iniciada por Khvicha Kvaratskhelia, que desbordó por banda y asistió al segundo palo para el 0-1. El tanto silenció un estadio que esperaba una reacción inmediata de los suyos y colocaba la eliminatoria aún más cuesta arriba para los alemanes.
A partir de ahí, el Bayern asumió el control del balón y del ritmo, pero se encontró con un rival mucho más sólido que en la ida. El PSG redujo espacios, defendió con orden y apenas concedió ocasiones claras, obligando a los locales a intentarlo sin precisión. Los disparos de Jamal Musiala, Luis Díaz o Michael Olise no encontraron premio, mientras Matvey Safonov respondió con seguridad cuando fue exigido.
El partido mantuvo un guion constante tras el descanso: dominio territorial alemán frente a un PSG disciplinado y peligroso al contragolpe. De hecho, los parisinos tuvieron varias oportunidades para sentenciar, especialmente en botas de Désiré Doué y del propio Kvaratskhelia, pero se toparon con un inspirado Manuel Neuer, decisivo para mantener con vida a su equipo. Con el paso de los minutos, la tensión creció en Múnich. El Bayern acumuló llegadas, centros y acciones a balón parado, pero el muro defensivo del PSG resistía. Cuando el partido ya agonizaba, en el minuto 94, Harry Kane logró el 1-1, dando algo de esperanza a los locales. Sin embargo, el tiempo restante era insuficiente para cambiar el destino de la eliminatoria.
El pitido final confirmó la resistencia parisina y su regreso a la final por segundo año consecutivo. Esta vez, el PSG buscará revalidar el título en Budapest, donde se enfrentará al Arsenal el próximo 30 de mayo.


