El mundial que mira hacia otro lado

marzo 19, 2026

Faltan 84 días para que la pelota comience a rodar en el estadio Azteca y la guerra en medio oriente es un problema que no parece tener un final cercano ¿Y el negocio?

El 11 de junio en La Ciudad de México la fiesta del fútbol tendrá su puntapié inicial. A contramano parece estar el mundo, lejos de tener momentos para celebrar. La guerra es una situación que atraviesa a todos, aunque no lo tengamos presente cada día. Partidos suspendidos, entre ellos la finalísima entre Argentina y España que iba a disputarse en suelo Qatarí. Además de selecciones que dudan de su participación, destacada la situación de Irán por su presencia en el conflicto bélico.

Hace pocos días, Matías Almeyda, entrenador del Sevilla, fue contundente: “Hoy hay guerras y nosotros estamos hablando de jugar un partido; eso quiere decir que no nos importa nada. Es triste, pero el negocio tiene que seguir”. La reflexión del argentino no hace más que poner en palabras una realidad conocida: el fútbol es uno de los negocios más rentables de este siglo, capaz de mirar hacia otro lado sin importar lo que ocurre alrededor. Una lógica que, sin dudas, excede a quienes simplemente disfrutan del juego, más allá de los colores.


Tal vez el fútbol, como siempre ha sido, escapa a todo siendo analizado por si se gana o pierde y poco más. Pero si observamos un poco el pasado vemos algunos momentos que también debieron ser, al igual que este, un punto de inflexión en los protagonistas: Italia 1934 y Francia 1938 atravesados por la política. Los frustrados mundiales de 1942 y 1946, por el estallido de la segunda guerra mundial, fueron suspendidos. Otro momento emblemático es el disputado en Argentina en 1978, mientras se gritaban goles a menos de 3 kilómetros se torturaba gente.

Casi con seguridad, el 11 de junio comenzará el mayor evento del fútbol. Más allá de los 39 días de disfrute para los aficionados, también será una oportunidad para reflexionar sobre si, en determinados momentos históricos, quienes manejan este espectáculo deberían detener su maquinaria o, como casi siempre, el Mundial vuelve a mirar hacia otro lado.