Mbappé y Camavinga celebrando en San Mamés como anotadores que dieron el triunfo 0-3 del Real Madrid al Athletic Bilbao./ Vía: @realmadrid

El Madrid encuentra su camino en San Mamés con un Mbappé imperial

diciembre 3, 2025

En una noche que podía marcar el rumbo del proyecto, el Real Madrid recuperó pulso, ambición y precisión en uno de los escenarios más exigentes de la Liga.

San Mamés esperaba a un equipo herido, incómodo fuera de casa y cuestionado por su fragilidad defensiva, pero encontró a un Madrid autoritario, agresivo y liberado.

Con Mbappé en versión devastadora, un Camavinga dominante y una defensa que volvió a parecer de acero, el conjunto de Xabi Alonso se reencontró consigo mismo justo cuando más lo necesitaba. La victoria por 0-3 deja algo más que tres puntos: deja una sensación de reencuentro con la identidad perdida.

Un Madrid reconocible: intensidad, equilibrio y una estrella desatada

El partido arrancó con un Real Madrid muy distinto al de las últimas semanas. Xabi Alonso devolvió al equipo a un plan reconocible: presión alta, solidez en el doble pivote y verticalidad por fuera. La apuesta por Camavinga como titular —en lugar de Güller— fue decisiva. El francés impuso un ritmo físico imposible de igualar para el Athletic, y junto a Tchouaméni formó un eje que recuperó, distribuyó y sostuvo al equipo en los momentos de mayor exigencia.

La defensa volvió a parecer una defensa grande. Militao y Rüdiger firmaron un partido imperial, fuertes al corte y dominadores en el juego aéreo, devolviendo al Madrid una seguridad que parecía olvidada. Valverde, más ofensivo de lo habitual, dio amplitud hasta la lesión de Trent Alexander-Arnold, que estaba completando uno de sus mejores encuentros como madridista: preciso en largo, inteligente por dentro y clave en la jugada del primer gol.

El 0-1 llegó tras una acción que resume lo que puede ser este Madrid cuando funciona: pase tensado de Trent, control orientado de Mbappé, dos quiebros en un palmo y un disparo seco al primer palo. Un gesto de estrella para abrir una noche que sería suya.

San Mamés empujó y el Athletic tuvo sus momentos, pero apareció Courtois, con dos paradas de valor incalculable que evitaron que el partido se torciera cuando el Madrid perdió ritmo tras la primera media hora.

Camavinga impone su ley, Mbappé sentencia y el Madrid respira

El 0-2 llegó tras un intervalo de calma antes de la tormenta final. Una jugada combinada, lectura de Bellingham, centro de Trent, asistencia aérea de Mbappé y definición de Camavinga. La acción de un equipo que sabe cómo golpear cuando encuentra el espacio.

En el 58’, Mbappé firmó una jugada que llevó a San Mamés a recordar tiempos a un portugués que jugó allí muchos años pero vistiendo de blanco: un disparo seco, desde fuera del área, ajustado al palo corto. El 0-3. El 16º gol del francés esta temporada. Y el Madrid atado a un triunfo que necesitaba con urgencia.

A partir de ahí, el plan fue simple: gestionar esfuerzos. Xabi retiró a Vinicius, Mbappé y Militao, consciente de que el equipo encara una semana decisiva con el choque ante el Celta y el duelo mayúsculo en Champions frente al Manchester City en el Bernabéu.

Un triunfo que puede cambiar una racha

Este Madrid necesitaba una noche así. No solo para sumar, sino para creer. Tras varias semanas de dudas, el equipo mostró una versión más cercana a lo que pretende Xabi Alonso: equilibrio defensivo, velocidad por fuera, un centro del campo poderoso y un Mbappé que, cuando despliega su jerarquía, hace pequeño cualquier escenario.

El domingo espera el Celta. Y después, el Manchester City. Pero hoy, en San Mamés, el Real Madrid encontró algo más valioso que una victoria: un punto de apoyo para reconstruir su camino.