El Girona cierra un 2025 para olvidar y afronta un mercado clave para cambiar el rumbo

diciembre 26, 2025

El 2025 ha sido un año muy duro para el Girona FC, uno de los más complicados desde su regreso a la élite. El conjunto de Míchel Sánchez cerró el año con unos números muy pobres en el global de competiciones, reflejo de una temporada marcada por la irregularidad, la fragilidad defensiva y una planificación que no terminó de funcionar ni en el campo ni en los despachos. En total, el Girona disputó 41 partidos oficiales a lo largo del año natural, con un balance de solo ocho victorias, diez empates y veintitrés derrotas, además de un preocupante diferencial goleador. En Liga, el dato es especialmente alarmante: 31 puntos sumados de 111 posibles, un registro impropio de un equipo que meses atrás había peleado por plazas europeas y que incluso llegó a jugar Liga de Campeones este mismo año (ante Milan y Arsenal).

De Europa al sufrimiento por la permanencia

El año arrancó con una victoria agónica en Mendizorroza ante el Alavés, decidida en el tiempo añadido por Jhon Solís en un partido muy gris del Girona. Aquel triunfo no tuvo continuidad. La caída que el equipo ya había iniciado en la segunda vuelta del curso anterior se prolongó durante meses, pasando de soñar con Europa a verse seriamente amenazado por el descenso. Entre enero y abril, el equipo apenas fue capaz de ganar un partido en quince jornadas, encadenando varias rachas de derrotas que dispararon todas las alarmas.

Aun así, el Girona logró salvar la categoría antes del final gracias a un empate ante el Leganés y dos victorias clave frente a Mallorca y Valladolid. El propio club reconoció con el paso del tiempo que ni el rendimiento colectivo ni la actitud estuvieron a la altura de lo esperado durante gran parte del curso.

Un inicio de temporada muy preocupante

El inicio de la temporada actual tampoco ayudó a cambiar el ánimo en Montilivi. El equipo comenzó el campeonato con la plantilla a medio hacer, malas sensaciones y tres derrotas consecutivas que lo instalaron en la zona baja desde muy pronto. A lo largo del año, el Girona ha sido uno de los equipos más goleados de Primera División, cerrando 2025 en puestos de descenso con solo 15 puntos.

Un leve repunte que no tapa las carencias

La dinámica mejoró ligeramente con la llegada y adaptación de Azzedine Ounahi, Bryan Gil y Vladyslav Vanat, que aportaron competitividad y calidad al equipo. Gracias en parte a ellos, el Girona logró sumar ocho puntos de quince posibles ante rivales de entidad como Betis, Real Madrid, Alavés y Real Sociedad. Sin embargo, el año se cerró con una imagen muy negativa ante el Atlético de Madrid en Montilivi, dónde el equipo dio una mala imagen una vez más, especialmente en el apartado defensivo.

La permanencia sigue al alcance

Pese a todo, la clasificación mantiene al Girona con opciones reales de reaccionar. La distancia con varios rivales directos es mínima (a un punto del Valencia, a dos de la Real Sociedad y a tres de Rayo Vallecano, Alavés, Mallorca y Osasuna) y la permanencia sigue al alcance, con enfrentamientos clave ante Mallorca (en Son Moix) y Osasuna (en Montilivi) tras el parón navideño que marcarán el futuro inmediato del equipo.

Un mercado de invierno decisivo

Mientras tanto, el mercado centra buena parte de la atención en las oficinas de Montilivi, donde se espera un invierno con movimientos tanto de entrada como de salida. La llegada de Claudio Echeverri, ya cerrada según Fabrizio Romano, obligará al club a reorganizar el cupo de extracomunitarios. En ese escenario, la continuidad de Vitor Reis no está en cuestión, ya que es uno de los futbolistas con más protagonismo en los planes de Míchel. En cambio, el futuro de Jhon Solís y Yáser Asprilla sí está abierto, después de que ninguno de los dos haya logrado asentarse en el equipo pese a las oportunidades recibidas. La idea del club pasa por buscarles una cesión hasta final de temporada que les permita ganar continuidad sin asumir pérdidas económicas.

Otra situación delicada es la de Dominik Livakovic, cuya etapa en el Girona apunta a su final tras los problemas internos surgidos en las últimas semanas. El guardameta quedó señalado después de negarse a disputar un partido de Copa y de manifestar su intención de salir poco después de su llegada, un episodio que el propio Míchel abordó públicamente con claridad. También genera incertidumbre el futuro de Azzedine Ounahi, uno de los jugadores más destacados del equipo, que cuenta con una cláusula asumible (unos 20 millones de euros) para clubes de mayor potencial económico, lo que podría provocar ofertas en el próximo mercado.

Refuerzos para cambiar el rumbo

En cuanto a refuerzos, además de la incorporación de Echeverri, el Girona trabaja en la llegada de tres futbolistas más para apuntalar la plantilla. El club busca un portero ante la posible salida de Livakovic y las lesiones que han afectado a Juan Carlos y Krapytsov, con perfiles contrastados como los de Ter Stegen o Nyland entre las opciones valoradas. También se estudia la incorporación de un defensor con capacidad para actuar como central o lateral izquierdo, con Mika Mármol como una de las alternativas mejor posicionadas, así como la de un pívote, donde vuelve a aparecer el nombre de Fran Beltrán. Decisiones clave para tratar de enderezar el rumbo y dejar atrás un 2025 que en Girona prefieren olvidar cuanto antes.