Hoy jueves 8 de enero se vivirá el derbi más intenso del fútbol español en este inicio de 2026: Atlético de Madrid y Real Madrid se enfrentan en la semifinal de la Supercopa de España en el King Abdullah Sports City de Yeda (Arabia Saudí). El partido, programado para las 20:00 horas (España), decidirá quién acompañará al FC Barcelona en la final del domingo.
El Atlético de Madrid llega a este derbi con la ambición de conquistar el primer título del año y demostrar que puede pelearle mano a mano a un rival con grandes recursos.
Un derbi con aroma a revancha
El cruce llega cargado de cuentas pendientes para el Atlético, que no olvida la eliminación en la Supercopa 2024, cuando cayó 5-3 frente al conjunto blanco en un partido marcado por los detalles en la prórroga. Aquel desenlace dejó la sensación de una oportunidad desperdiciada y añade un matiz de revancha deportiva a un duelo que ya es, por sí solo, uno de los más intensos del calendario español.
El contexto reciente, sin embargo, alimenta la confianza rojiblanca: el 5-2 firmado en el Metropolitano en LaLiga 2025‑26 demostró que el Atlético tiene argumentos para desarmar al Madrid desde su propio plan, combinando agresividad, orden y pegada. Hoy, en terreno neutral y con un billete a la final en juego, el reto pasa por repetir esa superioridad, pero sosteniéndola en un escenario de máxima presión y sin el calor de su hinchada.
El momento del Atlético
El Atlético aterriza en Yeda tras un arranque de año que invita al optimismo: pese al empate 1-1 ante la Real Sociedad en su último duelo liguero, el equipo se mantiene firme en la parte alta de la tabla, con sensaciones de solidez y competitividad sostenida, aunque con dudas por parte de la afición.
Con 38 puntos en LaLiga y asentado en la parte alta, el Atlético ha recuperado colmillo ofensivo sin perder competitividad atrás, una combinación que lo convierte en un rival especialmente incómodo en eliminatorias cortas.
La gran sombra en la previa es la baja de Nico González, lesionado a finales de 2025 y descartado para la semifinal, lo que obliga a reajustar el centro del campo en un día donde cada duelo físico puede inclinar la balanza. Simeone pierde así a un centrocampista que combina criterio y despliegue, y se ve forzado a reconfigurar un mediocampo que deberá sostener el ritmo del partido y tapar las líneas de pase hacia los talentos ofensivos blancos.
Ante esto el once rojiblanco apunta a Jan Oblak bajo palos; una defensa formada por Marcos Llorente y Marc Pubill en los laterales, con David Hancko y Matteo Ruggeri como ejes de una zaga con buena salida zurda y agresividad al espacio. En la medular, Giuliano Simeone, Conor Gallagher, Koke y Álex Baena se perfilan como un cuatrivote capaz de presionar alto, cerrar líneas interiores y sumar llegada al área rival, complementando a un ataque con Alexander Sørloth y Julián Álvarez, dos puntas que combinan juego de espaldas, movilidad entre líneas y amenaza en el área.
El rival: un Madrid poderoso pero con dudas puntuales
Enfrente estará un Real Madrid que llega lanzado tras un 5-1 frente al Betis en su primer compromiso de 2026, resultado que lo mantiene como perseguidor inmediato del Barcelona en LaLiga y refuerza su imagen de bloque letal cuando encuentra ritmo y espacios. El conjunto de Xabi Alonso persigue su 14ª Supercopa de España y asume este torneo como un acelerador ideal para adueñarse del inicio de año en el plano anímico y competitivo.
La ausencia de Kylian Mbappé, que no se ha recuperado a tiempo, priva al Madrid de su gran estrella, pero no reduce de forma decisiva su arsenal ofensivo.
Para el Atlético, la lectura pasa por aceptar que habrá fases de sufrimiento, pero sin renunciar a su propia propuesta ni caer demasiado atrás, algo que en anteriores ediciones de la Supercopa pesó en los desenlaces. La capacidad de alternar momentos de presión alta con bloques medios compactos, sin desconectarse del partido, puede ser la clave para llevar el duelo al terreno emocional donde el equipo de Simeone se siente más cómodo.
Una oportunidad para marcar una era
Más allá del pase a la final, el duelo de Yeda tiene un valor simbólico para el Atlético: la posibilidad de confirmar que la versión mostrada en el 5-2 del Metropolitano no fue un fogonazo aislado, sino la prueba de que este grupo está preparado para discutirle títulos al Real Madrid desde la convicción y no solo desde la resistencia. El escenario neutral, sin el factor campo de por medio y con el Barcelona ya esperando en la final tras su goleada ante el Athletic, convierte esta semifinal en un termómetro perfecto para medir la dimensión real del proyecto de Simeone en 2026.
Si el Atlético logra imponer su intensidad, controlar las emociones y mantener la lucidez en las áreas, tendrá argumentos para repetir la historia de 2014, cuando levantó la Supercopa ante el mismo rival y dio inicio a una etapa inolvidable bajo el mando del Cholo. Hoy, en Arabia, el equipo rojiblanco se juega mucho más que un billete a la final: se juega la credibilidad definitiva de un proyecto que vuelve a mirar de frente al Real Madrid en la batalla por los títulos.


