El Atlético de Madrid sufrió, resistió y terminó venciendo 3-1 al Union Saint-Gilloise en un partido mucho más complejo de lo que el marcador sugiere. El equipo de Diego Pablo Simeone fue de menos a más, salvado en los momentos críticos por Oblak y decidido en el tramo final por el oportunismo de Llorente, que sentenció en la última jugada.
Dominio belga y un inicio desconcertante
El encuentro arrancó con un aviso serio del conjunto visitante. El Union Saint-Gilloise presionó alto, se adueñó del ritmo y puso en apuros a un Atlético errático en salida.
Niang y Kevin Rodríguez castigaron las bandas, Ruggeri sufrió en defensa y el Metropolitano contuvo la respiración cuando Oblak casi se marca en propia puerta tras un mal control. El equipo de Simeone tardó en encontrar fluidez y apenas Pablo Barrios aportó algo de claridad entre líneas.
La lesión de Le Normand, sustituido por Giménez en el minuto 25, alteró los planes. Pero fue el propio central uruguayo quien, poco después, rozó el gol con un cabezazo que se fue por centímetros.
Giuliano y Julián: conexión letal
Cuando el partido pedía un golpe de inspiración, apareció Giuliano Simeone. Con su verticalidad y su potencia, desbordó por la derecha y sirvió un pase perfecto para Julián Álvarez, que definió con frialdad dentro del área. El Metropolitano estalló con el 1-0, un tanto que cambió el ánimo de todos.
El Atlético creció a partir de ahí: Griezmann retrasó su posición para asociarse, Baena ganó protagonismo y Ruggeri, muy vertical, empezó a sumar metros en ataque. Un gol anulado al francés por fuera de juego de Baena evitó el segundo antes del descanso, pero el dominio ya era rojiblanco.
Gallagher amplía, Sykes mete miedo
En la reanudación, el Atlético salió con otro aire. Simeone movió el banquillo y dio entrada a Thiago Almada, Sorloth y Gallagher, que resultó decisivo. En el 72’, el inglés cazó un balón suelto en la frontal y lo mandó a la escuadra con un derechazo imparable para el 2-0.
El Union no se rindió. Con balones al área y mucho físico, encontró el 2-1 en un cabezazo de Sykes tras una falta lateral. Por momentos, el Metropolitano se tensó: Promise David rozó el empate con un remate cruzado y Oblak volvió a sostener al equipo con una intervención milagrosa.
Llorente sentencia y el Metropolitano respira
Cuando el empate parecía cerca, el Atlético dio el golpe final. En el minuto 95, una gran conducción de Sorloth por la izquierda terminó con un disparo de Almada que Scherpen logró desviar, pero el rechace cayó en los pies de Llorente, que apareció como un rayo para sellar el 3-1 definitivo.
El Metropolitano explotó, consciente de que había sufrido más de la cuenta, pero también de que su equipo sigue siendo infalible en casa.
Un triunfo de carácter
El Atlético no brilló, pero compitió. Supo aguantar el temporal, corregir sobre la marcha y resolver con pegada. Giuliano, Julián y Oblak fueron determinantes, mientras que Giménez, tras su regreso, devolvió la fiabilidad que tanto echaba de menos el equipo.
Con esta victoria, los de Simeone consolidan su liderato en el grupo y confirman que, incluso sin su mejor versión, la fortaleza del Metropolitano sigue siendo su sello más poderoso.

