El Real Madrid venció a Olympiacos por 3-4 en un partido en el que a pesar de los cuatro goles de Mbappé el equipo sufrió y terminó pidiendo la hora. Parecía un partido plácido para los de Xabi Alonso tras remontar el primer gol griego pero los problemas defensivos complicaron el encuentro.
Las bajas obligaron a improvisar
Las bajas de Huijsen, Militao y Rüdiger en defensa ya avisaban de que el once de Xabi Alonso sería complicado. Tan solo el Asencio como central puro y con Carreras acompañandole en la pareja de zagueros, Lunin como sustituto de Courtois y Camavinga que entró por Jude Bellingham que se cayó del once por unas molestias. Este fue el equipo titular del Real Madrid: Lunin; Trent, Asencio, Carreras, Mendy; Camavinga, Tchouamení, Valverde; Güler, Vinicius y Mbappé
Los disgustos no vienen solos
La situación de los blancos venía echando fuego. El pinchazo el Liverpool y los dos empates de liga obligaban al Real Madrid no solo a ganar, sino a convencer para cambiar la dinámica del equipo. Pues en el minuto ocho de partido, llegó la tragedia, una triangulación espectacular de Olympiacos terminó con un gol espectacular de Chiquinho que ponía cuesta abajo y sin frenos a los de Xabi Alonso.
Mbappé resolvió el partido
Los problemas se sucedían, el equipo no estaba siendo capaz (otro partido más) de salir de la presión con solvencia. Los blancos no conseguían triangular en campo contrario y tan solo algunas arrancadas de Vinicius estaban consiguiendo llevar el balón al área griega.
Fue en el minuto 22, cuando tras un gran desmarque de Mbappé, y una genialidad de pase de exterior de Vinicius, dejaron al francés mano a mano con el portero de Olympiacos para que empatase el partido.
Dos minutos más tarde, ahora si tras una gran combinación por la banda derecha, el Madrid generó el espacio para que Güler pusiera un gran centro con la pierna derecha y de nuevo Mbappé, esta vez de cabeza, anotase su primer gol de cabeza con el Real Madrid para dar la vuelta al partido.
Mbappé completó su hat trick en siete minutos, el segundo más rapido en la historia de la Champions League, tras un gran pase en profundidad de Camavinga que dejó al francés lanzado hacia la portería de Olympiacos para que anotase el 1-3 con el que daba tranquilidad a Xabi Alonso.
El Madrid sufre por arriba
Lunin se vistió de Courtois en varias ocasiones durante la primera mitad del partido. Las ocasiones llegaron por centros laterales en las que Olympiacos remató con aparente facilidad. El portero ucraniano realizó varias paradas de mérito, pero en el minuto 52, no pudo evitar el gol de Taremi, que remató a placer entre la parsimonia de la defensa blanca y puso el 2-3 en el marcador.
Vinicius volvió a ser imparable
Llevaba mucho tiempo el brasileño sin ser tan diferencial como lo fue en la primera mitad del partido ante Olympiacos. No solo por su gran asistencia a Mbappé en el 1-1, o por el gol que anotó y que fue anulado. Vinicius volvió a ser ese jugador imparable que desborda y repite esfuerzos superando una y otra vez a sus rivales.
En la segunda mitad, el brasileño no bajó el pistón. Buscó su gol en varias ocasiones y deslumbró con varias jugadas espectaculares que no acabaron en gol por muy poco. De sus botas llegó el cuarto gol de Mbappé. Una gran jugada de Vinicius por la banda izquierda en la que cedió para que el francés metiera el pie y volviese a dar aire al Real Madrid.
No sin sufrimiento
En un partido en el que los blancos anotaron cuatro goles, toco sufrir. Con una delantera imparable, con cuatro goles de Mbappé, con Vinicius a gran nivel y con Lunin evitando goles, aun así, toco sufrir. En el minuto 82 de partido, Olympiacos anotó el 3-4, esta vez El Kaabi, pero de nuevo tras un centro lateral y un remate de cabeza ante el que Lunin no puedo hacer nada.

