Primer partido del año para el Real Madrid, en casa y con victoria. El dinamismo del juego fue de menos a más y las ocasiones de ataque, así como su peligrosidad, vivieron grandes altibajos. Las de Pau Quesada no entraron muy activas al césped y por momentos sufrieron el juego de su rival hasta que Linda Caicedo y Weir abrieron el marcador con el gran apoyo en ataque de Athenea. La situación inicial se revirtió y los tres puntos se quedaron en el Di Stéfano (2-0).
El encuentro empezó atascado, sin mucho ritmo, poca intensidad y prácticamente con ninguna ocasión de gol. El Sevilla tuvo un córner y el Madrid un par de intentos de Athenea y una internada de Weir, poco más. Los primeros quince minutos no fueron muy reseñables, lo más relevante llegó en el 18′ para el Sevilla con la oportunidad más clara hasta el momento gracias a un remate de Kanteh tras un centro de Inma Gabarro.
Justo cuando el Sevilla tuvo más energía, apareció Linda Caicedo, con su habitual gran golpeo y a pase de Weir, para desatascar el marcador y darle un respiro al conjunto blanco. El Madrid empezó a despertar y a los pocos minutos, Däbritz tuvo una primera ocasión de peligro, aunque no consiguió enganchar bien el balón. Los intentos continuaron y casi a la media hora de partido Weir, como goleadora esta vez, y Athenea, con una asistencia, puso el 2 a 0 en el electrónico, cinco minutos después del primer tanto.
Rondando el final de la primera parte, las de Pau Quesada volvieron a tener unos minutos de lucidez siendo comandadas por Athenea. La cántabra se mostró insaciable, lo intentó una y otra vez. Buscó centros, armó golpeos, generó ocasiones para sus compañeras y cargó con gran parte del peso del ataque. El Sevilla, por su parte, se vio asediado y la energía de los primeros minutos se redujo por la ofensiva blanca. Parecía que se la habían contagiado a las madridistas.
En la segunda mitad se vio un juego renovado. El Sevilla comenzó avisando con un gran disparo de Inma Gabarro que iba para dentro si no hubiese sido por la parada de Misa. También tuvieron varios saques de esquina seguidos, aunque sin mayor peligro. El Madrid no se achantó y les devolvió el aviso. Bajo palos sacó la defensa sevillana un remate de Däbritz y a los pocos minutos, una mano salvadora de Sullastres a Andersson salvó a las de David Losada del tercer gol.
Los minutos fueron pasando y el juego continuó en la misma dinámica: más energía de las blancas, aunque sin claras ocasiones de gol a pesar de los intentos. Athenea siguió haciendo de las suyas y en una de sus tantas incursiones por el área, fue derribada por Raquel Morcillo y la árbitra pitó penalti, fue a revisar la jugada al VAR y mantuvo su decisión. Angeldahl fue la encargada de convertir la pena máxima, pero ahí estuvo, una vez más, Sullastres para evitar el gol y salvar a las suyas del tercero.
Athenea tuvo también el gol en sus botas. A cuatro minutos del final, para rematar su gran partido, con una buena carrera, se plantó ante el rival y su disparo cruzado se paseó por el área pequeña para salir por el palo diestro de la portería. Se acercó el final del partido y el juego no cambió, más de lo mismo. El resultado se mantuvo en el 2 a 0.


