El Barça se quedó a las puertas de la final tras caer ante Baskonia por 67-70 en una semifinal marcada por la tensión, el desacierto y un desenlace cruel para los azulgrana. El conjunto vitoriano supo resistir en los momentos más delicados y dio el golpe definitivo en un último cuarto que cambió por completo el rumbo del partido.
El arranque invitaba al optimismo catalán. Con un inspirado Will Clyburn marcando diferencias desde el perímetro y la intensidad defensiva como bandera, el equipo de Xavi Pascual tomó las primeras ventajas con autoridad. La entrada en pista de Kevin Punter dio aún más electricidad al ataque, ampliando una renta que llegó a ser cómoda en el primer cuarto (21-16).
Sin embargo, el Baskonia fue creciendo con el paso de los minutos. Más firme atrás y encontrando mejores tiros, comenzó a equilibrar el duelo gracias al trabajo colectivo y a la aportación exterior de Timothé Luwawu-Cabarrot y Rodions Kurucs. El Barça perdió fluidez, acumuló errores impropios y permitió que los vascos llegaran al descanso por delante (37-38), tras una primera mitad de alternativas y poco brillo ofensivo.
El tercer periodo devolvió la sensación de control a los azulgrana. Con más orden y mejores decisiones, y con la energía de Tornike Shengelia en la pintura, el Barça logró abrir brecha y cerrar el cuarto con un prometedor 58-49. Parecía el punto de inflexión definitivo. Pero el último acto fue otra historia. Las piernas pesaban y el acierto desapareció en el momento menos indicado. Baskonia encontró ritmo y confianza, firmando un parcial demoledor que volteó el marcador. Trent Forrest tomó responsabilidad en la dirección y los visitantes castigaron cada pérdida local. El Barça, atascado, solo pudo anotar nueve puntos en el cuarto decisivo.
En el tramo final, con todo por decidir, los vitorianos gestionaron mejor la presión. Tras varias opciones para sentenciar, el Barça dispuso de la última posesión para forzar la prórroga, pero la defensa baskonista —con un tapón decisivo de Mamadi Diakité— cerró el camino. El 67-70 ya no se movería.
Así, el Baskonia selló su billete para la final ante el Real Madrid (que venció a la épica al amfitrión, Valencia Basket), mientras el Barça se despide con la sensación de haber tenido el partido en la mano y haberlo dejado escapar en el momento clave.


