El Atlético de Madrid se estrelló en Londres ante un Arsenal que le pasó por encima con una ráfaga imparable: cuatro goles en apenas trece minutos. Durante casi una hora, los de Simeone resistieron con orden, valentía y un larguero de Julián Álvarez que rozó el milagro. Pero cuando los gunners apretaron el acelerador, el Atleti se desmoronó. Gabriel, Martinelli y un doblete de Gyökeres sentenciaron una noche que arrancó con esperanza y terminó en naufragio. Fue un baño de fútbol y contundencia que recordó al equipo rojiblanco cuánto cuesta sobrevivir en Europa cuando el rival huele la sangre.
Un Atleti competitivo en la primera mitad
El Emirates Stadium se preparó para una noche grande y el Atlético respondió con su versión más pragmática. Durante los primeros 45 minutos, los de Simeone se parapetaron atrás, soportando el vendaval inicial del Arsenal y resistiendo con un Oblak nuevamente imperial. El portero esloveno salvó un mano a mano ante Saka y vio cómo el travesaño le echaba una mano ante un misil de Eze.
Pese al dominio local, el Atlético también tuvo su momento: Julián Álvarez rozó el gol tras un error de David Raya, y el equipo logró estirarse gracias al sacrificio de Giuliano Simeone y Nico González. La primera mitad se cerró con un empate valiente, un ejercicio de resistencia que recordaba al Atleti más reconocible: sólido, incómodo, competitivo.
El sueño duró trece minutos
Nada hacía presagiar lo que vendría después. En el minuto 49, Julián Álvarez estrelló un derechazo en el larguero que pudo cambiar el destino del partido. Pero lo que vino a continuación fue una tormenta roja: entre el 57’ y el 70’, el Arsenal marcó cuatro goles que pulverizaron cualquier opción rojiblanca.
Primero fue Gabriel con un cabezazo tras una falta lateral, luego Martinelli amplió la ventaja con un disparo al palo largo tras una conducción interminable de Lewis-Skelly. En cuestión de minutos, Gyökeres aprovechó un rebote en el área para hacer el tercero, y firmó su doblete poco después en otro balón parado, con asistencia del propio Gabriel. Cuatro golpes en trece minutos que dejaron al Atlético sin aire ni respuestas.
Orgullo en la derrota
Con el partido decidido, Simeone movió el banquillo buscando orgullo y reacción. Thiago Almada lo intentó desde fuera del área, Baena generó peligro con un centro envenenado y Gallagher tuvo el gol del honor, pero David Raya se encargó de mantener su portería a cero. En las gradas, los “olés” del Emirates sonaban como un recordatorio de la distancia que separa hoy a ambos proyectos.
Pese al varapalo, el Atleti encontró un pequeño motivo para no perder la fe: el regreso de Giménez consolidó una defensa que, hasta el vendaval, había resistido con orden. Pero la realidad fue contundente: el Arsenal fue más rápido, más fuerte y más preciso.
Un baño de realidad europea
El Atlético de Madrid sigue sin conocer la victoria fuera de casa esta temporada y amplía una estadística que pesa: nunca ha ganado en campo inglés en fase de grupos de Champions. Cuatro derrotas y dos empates en seis visitas lo confirman.
Londres volvió a ser un espejo incómodo para los de Simeone, que deberán levantarse pronto si quieren seguir vivos en Europa. En noches como esta, el margen de error es mínimo y los gigantes no perdonan.

