Arbeloa sale muy dañado en su derrota 0-1 ante el Getafe

marzo 2, 2026

Un obús de Satriano rompe una racha de 18 años ante un Getafe que desactivó a los de Arbeloa y un arbitraje que incendió Chamartín.

El Real Madrid se desangra en una noche negra donde el “antifútbol” de Bordalás desactivó a los de Arbeloa. En una noche donde la enfermería obligó a un once de circunstancias con Alaba por Asencio y el canterano Thiago Pitarch por el lesionado Bellingham, el conjunto blanco sucumbió ante el “antifútbol” de un Getafe que supo jugar sus cartas hasta la desesperación. La derrota 0-1 no solo aleja al Real Madrid a cuatro puntos del Barcelona, sino que rompe un fortín invicto ante los azulones desde febrero de 2008.

El muro azulón y el drama de las bajas

El Real Madrid saltó al césped como un gigante herido, mermado por una enfermería que parece no tener fin: Bellingham, Militao, Ceballos y Asencio.

La propuesta del Getafe fue fiel al manual de Bordalás: un ejercicio de supervivencia e interrupciones que convirtió el partido en algo insoportable para los blancos. A pesar de que Thiago Pitarch intentó dotar de sentido al mediocampo y Arda Güler regaló destellos de magia pura que pusieron en pie al estadio, el Madrid careció de colmillo. La ausencia de Kylian Mbappé, fuera por molestias en su rodilla izquierda, pesó como una losa en cada ataque blanco.

Vinicius desesperado por la situación del equipo
Vinicius desesperado por la situación del equipo

Magia sin premio y el bofetón de Satriano

El partido nació con el Madrid intentando mandar a través de un Arda Güler excelso, quien sacó toda su magia ante la ausencia de Jude, dejando al estadio boquiabierto en el minuto 24. Sin embargo, la falta de colmillo fue alarmante: Vinicius desperdició una ocasión clamorosa en el minuto 13 que pudo cambiar el destino del choque.

El castigo llegó antes del descanso. Tras un intento de despeje de Tchouameni, Satriano cazó el cuero y, sin dejarlo botar, mandó un misil a la escuadra de Courtois. Fue el premio a un Getafe experto en hacerse el muerto: 12 faltas en la primera parte y una maestría absoluta para perder tiempo que sacó a los blancos del encuentro.

El caos de Muñiz Ruiz

La segunda parte fue un polvorín. Arbeloa buscó la épica con un triple cambio en el minuto 54, dando entrada a Rodrygo, que regresaba tras un mes fuera, Huijsen y Carvajal. Pese a la acumulación de efectivos, el Madrid fue incapaz de penetrar la defensa zonal de Bordalás, que solo presionaba cuando los blancos cruzaban la línea de tres cuartos.

El tramo final fue un esperpento arbitral que terminó de incendiar a la grada. Alejandro Muñiz Ruiz perdió los papeles permitiendo la dureza visitante mientras castigaba la impotencia local. La expulsión por roja directa de Mastantuono en el 86 por sus palabras al colegiado fue la gota que colmó el vaso de un Bernabéu que empezó a vaciarse antes del pitido final.

Arda Güler liderando el mediocampo
Arda Güler liderando el mediocampo