El Rayo vuelve a dormir en descenso cinco años después.
El Rayo Vallecano atraviesa uno de los momentos más comprometidos de la temporada. La conclusión de la jornada 22 ha dejado al conjunto vallecano durmiendo en puestos de descenso de LaLiga, una situación que no se daba desde hace más de cinco años y que refleja el claro deterioro de su rendimiento en las últimas semanas
Con 22 puntos en 22 partidos, el Rayo ocupa la 18ª posición de la tabla, marcando la frontera de la zona roja. La victoria del Mallorca en el cierre de la jornada, sumada a los resultados directos de sus rivales, ha provocado que los vallecanos pasen esta semana en descenso, aunque con la salvación todavía a una distancia mínima.
El principal problema del equipo está siendo la irregularidad sostenida en el tiempo. El balance es claro: una sola victoria en los últimos doce encuentros, con apenas ocho puntos sumados de los últimos 36 posibles. Una racha que ha ido empujando al Rayo hacia la parte baja de la clasificación jornada tras jornada.
A ello se suma la falta de gol, uno de los grandes lastres del curso. El conjunto de Vallecas apenas ha conseguido 18 tantos en lo que va de temporada, registros que le sitúan entre los equipos menos goleadores del campeonato. Una cifra que contrasta con su volumen ofensivo, ya que se mantiene entre los equipos que más disparan, pero con muy poco acierto de cara a portería.
Tampoco Vallecas está siendo el refugio de otras campañas. En casa, el Rayo solo ha logrado 12 puntos de los 30 posibles, mientras que como visitante el rendimiento cae todavía más, con 10 puntos de 36. A nivel defensivo, la fragilidad también ha pasado factura: en esta mala racha reciente ha encajado 20 goles, números difíciles de sostener en la pelea por la permanencia.
Pese al escenario, la situación sigue siendo reversible. El Rayo tiene la oportunidad de reaccionar en la próxima jornada, donde un triunfo podría sacarle de nuevo de los puestos de peligro. El margen es mínimo, pero el calendario inmediato ofrece una ocasión clave para cambiar la inercia.
Lo que hace unos meses parecía un curso tranquilo se ha convertido en una lucha inesperada. La sombra del descenso ya es una realidad en Vallecas y el equipo necesita una reacción inmediata si quiere evitar complicaciones mayores.


