Claudia Pina lidera la 12ª Copa de la Reina ante un Atlético que resistió hasta el final
El FC Barcelona femenino volvió a demostrar por qué domina el fútbol español. El conjunto azulgrana derrotó al Atlético de Madrid por 3-1 en la final de la Copa de la Reina y levantó su tercer título de la temporada doméstica. Con una exhibición liderada por Claudia Pina, las de Pere Romeu conquistaron Gran Canaria antes de poner rumbo al gran objetivo: la final de la Champions League en Oslo.
El Barça femenino vuelve a reinar en la Copa de la Reina
El fútbol español sigue teñido de azulgrana. El Barça femenino conquistó en el Estadio de Gran Canaria su duodécima Copa de la Reina tras imponerse con autoridad a un Atlético de Madrid que resistió como pudo el vendaval ofensivo culé. El marcador final (3-1) incluso se quedó corto viendo el dominio absoluto de las de Pere Romeu durante gran parte de la noche.
Además, la final dejó otra imagen que explica perfectamente el crecimiento del fútbol femenino español. Los 26.093 espectadores presentes en el Estadio de Gran Canaria firmaron la mayor asistencia de la historia en una final de la Copa de la Reina, convirtiendo la noche en una nueva demostración del impacto social y mediático que sigue generando este Barça femenino. No fue solo una final. Fue también la confirmación de que estas jugadoras han conseguido transformar la dimensión del fútbol femenino en España, llenando estadios y normalizando escenarios que hace apenas unos años parecían imposibles.
Las estadísticas reflejan una superioridad prácticamente total: 75% de posesión, 28 remates, 10 disparos a puerta y un contundente 3.19 de xG frente al escaso 0.12 rojiblanco. El Barça instaló el partido en campo rival desde el primer minuto y convirtió la final en un ejercicio de control, paciencia y pegada.
Pero más allá de los números, hubo una futbolista que volvió a aparecer cuando el escenario más pesaba. Claudia Pina tiene una relación especial con las finales y volvió a demostrarlo.
Claudia Pina vuelve a aparecer en las noches grandes
El Atlético resistía como podía hasta que apareció el talento diferencial de Claudia Pina. La atacante azulgrana abrió el marcador en el minuto 23 con uno de esos goles ya marca de la casa: control orientado y disparo con rosca imposible para Lola Gallardo.
La final cambió por completo tras ese 1-0. El Barça aceleró, el Atlético empezó a sufrir cada vez más atrás y el equipo azulgrana olió sangre competitiva.
Primero llegó el tanto de Esmee Brugts, apareciendo desde segunda línea para cabecear completamente sola un gran centro de Vicky López. Después, Salma Paralluelo castigó un error defensivo rojiblanco para dejar prácticamente sentenciada la final antes del descanso. El 3-0 reflejaba perfectamente lo que se veía sobre el césped: un Barça dominante, agresivo tras pérdida y tremendamente superior en circulación y ocupación de espacios.
Patri Guijarro y el control absoluto del centro del campo
Si Pina fue el desequilibrio, Patri Guijarro volvió a ser el equilibrio competitivo del equipo. La centrocampista dirigió el ritmo del partido junto a Alexia Putellas y permitió que el Barça jugara constantemente instalado en territorio rival.
El conjunto azulgrana interpretó perfectamente cuándo acelerar y cuándo dormir el encuentro. Con Mapi León rompiendo líneas desde atrás y con la movilidad constante de Pajor, Salma y Pina, el Atlético vivió demasiados minutos defendiendo cerca de su propia área.
El equipo madrileño, eso sí, nunca dejó de competir. Y eso también merece lectura. Porque pese al dominio culé, las de José Herrera no bajaron los brazos y encontraron premio en la segunda mitad con un golazo lejano de Boe Risa.
Ese tanto dio algo de vida emocional a la final y recordó que el Atlético, pese a la diferencia futbolística, sigue siendo un equipo con orgullo competitivo. Las rojiblancas supieron sufrir, resistir y evitar una goleada todavía mayor gracias también a varias intervenciones de Lola Gallardo.
Tres títulos y Oslo en el horizonte
Lo que está haciendo este FC Barcelona femenino empieza a entrar directamente en la dimensión histórica. Liga, Supercopa y ahora Copa de la Reina. Otro triplete doméstico para un equipo que parece competir contra su propia excelencia.
Y quizá esa sea la sensación más poderosa que deja esta final: el Barça ganó con autoridad, pero también con la sensación de estar reservando energía física y mental para algo todavía más grande.
Porque ahora ya no hay margen para mirar atrás. Todo conduce a Oslo.
La próxima semana espera el gran desafío europeo ante el Olympique de Lyon, el gigante que tantas veces ha marcado el camino del fútbol femenino continental. Y este Barça llega con confianza, títulos y hambre competitiva. Sábado que viene a las 18h.
Estas jugadoras no solo siguen ganando. Siguen construyendo una era.
Y Oslo puede ser el siguiente capítulo de una generación que ya ha dejado de perseguir la historia para empezar, directamente, a escribirla.


