El Barça se impone en Pamplona y ya huele a campeón

mayo 2, 2026

El FC Barcelona ya siente la Liga en la yema de los dedos. La victoria por 1-2 en El Sadar ante Osasuna no fue brillante, pero sí profundamente significativa: un triunfo trabajado, madurado con paciencia y resuelto en el momento exacto en el que aparecen los equipos campeones. Ahora, todo queda a expensas de lo que haga el Real Madrid mañana (21:00h) en el RCDE Stadium ante el RCD Espanyol. Si los blancos no ganan, el Barça será campeón sin necesidad de esperar más. Si cumplen, el destino podría reservar un Clásico con título en juego.

En un ambiente exigente y ante un rival que nunca concede tregua, el equipo de Hansi Flick se encontró con un partido espeso, de ritmo irregular y con más dudas que certezas durante muchos minutos. El dominio del balón era blaugrana, pero sin profundidad ni claridad en los metros finales. Osasuna, bien plantado, supo resistir y golpear en transición, generando las ocasiones más peligrosas antes del descanso. De hecho, los navarros estuvieron cerca de adelantarse en el marcador, especialmente con Ante Budimir, que rozó el gol en dos acciones consecutivas en los minutos 37 y 39, una de ellas estrellando el balón en el poste y otra obligando a Joan Garcia a intervenir con una parada de mérito. El Barça, mientras tanto, se movía entre la posesión y la frustración, incapaz de traducir su control en ocasiones claras.

Tras el paso por vestuarios, el guion apenas cambió en un inicio. El conjunto culé insistía, acumulaba jugadores en campo rival, pero seguía sin encontrar el camino. Flick agitó el banquillo buscando una reacción y el partido entró en una fase más abierta, donde Osasuna también tuvo su momento, como en el 68, cuando volvió a rozar el gol. Pero los campeones siempre encuentran su instante. Y ahí apareció Robert Lewandowski. En el minuto 81, el delantero polaco remató de cabeza un centro preciso para romper el equilibrio y acercar el título. Un gol de los que pesan más allá del marcador. Sin apenas tiempo para la reacción, Ferran Torres amplió la ventaja en el 85, definiendo con rapidez para poner el 0-2 y dejar el partido prácticamente sentenciado.

Osasuna aún tuvo orgullo para responder. En el 88, Raúl recortó distancias con un cabezazo que puso algo de tensión en los últimos minutos, pero el 1-2 ya no se movería. El Barça había hecho lo más difícil: ganar sin brillo, pero con autoridad en el momento decisivo.

Con esta victoria, los azulgranas se colocan a un paso del campeonato. La posibilidad de cantar el alirón depende ahora de lo que suceda en el partido del Real Madrid. Si los blancos no ganan, habrá celebración inmediata. Si lo hacen, el foco se trasladará a un Clásico que puede decidir la Liga. Más allá del juego, lo que dejó Pamplona fue la sensación de inevitabilidad. Este Barça no siempre deslumbra, pero sabe competir, resistir y golpear en el momento justo. Y eso, en mayo, suele ser sinónimo de título.