Sevilla no es hoy una ciudad, es el epicentro de un sentimiento. El Atlético de Madrid y la Real Sociedad se citan en el Estadio de La Cartuja para disputar la final de la Copa del Rey, un trofeo que para los colchoneros supone mucho más que un metal: es la culminación de un proceso, el premio a la resistencia y, sobre todo, el “Last Dance” de Griezmann. En una semana marcada por la euforia tras eliminar al Barça en Champions, el equipo de Simeone busca bajar a la tierra para conquistar su undécimo título copero.
El factor emocional: El Principito y su destino
No hay guionista que hubiera escrito un final mejor. Antoine Griezmann, el hombre que llegó a San Sebastián siendo un “surfero” flaquito con botas verdes y que hoy es la leyenda máxima del Atlético, se juega su primer gran título tras anunciar su marcha a la MLS frente al club que le dio la oportunidad cuando todos le rechazaban por bajito.
“Se lo debo todo al Cholo… y a la Real Sociedad”, confesaba Antoine en la rueda de prensa previa. Para el 7, esta final es una cuestión de honor. Tras 211 goles de rojiblanco, levantar la Copa ante su primer amor sería el cierre perfecto a una década de compromiso inquebrantable.
El Cholo, ante su novena sinfonía
Simeone llega a esta final habiendo evolucionado, pero manteniendo la esencia. Trece años después de aquel 2013 donde conquistó el Bernabéu, el técnico argentino busca repetir la gesta. “Volvemos a la Tierra con humildad y seguridad”, advertía el Cholo. Su Atleti llega en un estado físico y mental envidiable, siendo el único equipo español vivo en las semifinales de la Champions, pero sabiendo que en una final a 90 minutos (o 120), el favoritismo es papel mojado.
Las armas del Atleti: Musso, Barrios y la guardia pretoriana
En lo deportivo, el Atleti recupera piezas clave. Marc Pubill está listo para el carril diestro tras sus problemas físicos, y Pablo Barrios, aunque falto de ritmo, ha entrado en la convocatoria para aportar ese faro que tanto necesita el equipo. La portería volverá a ser para Juan Musso, el “arquero de la Copa”, que busca coronar un torneo impecable bajo palos.
Arriba, la duda es quién acompañará al Principito. La potencia de Sorloth, la velocidad de Julián Álvarez o el hambre de Giuliano Simeone son las cartas que el Cholo guarda en la manga para desestabilizar a una Real Sociedad que, bajo el mando de Matarazzo, ha recuperado la sonrisa y la solidez.
Una ciudad invadida por el sentimiento
Se espera que más de 30.000 atléticos inunden las calles de Sevilla. El himno del Atleti competirá con el Txuri-urdin en una batalla de cánticos que ya ha empezado en el Guadalquivir. La Real no gana una final al Atleti desde 1987, y los nuestros no quieren que la historia se repita.

