A 50 años del golpe de Estado de 1976, los clubes del fútbol argentino vuelven a sumarse a la conmemoración del Día de la Memoria, manteniendo vivo el reclamo de verdad y justicia dentro y fuera de las canchas.
El 24 de marzo de 1976, un mensaje interrumpió la programación habitual de las radios en Argentina. Las Fuerzas Armadas anunciaban el derrocamiento del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón e iniciaban el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
Lo que siguió fue un plan sistemático de represión ilegal que dejó miles de víctimas: secuestros, torturas, fusilamientos y más de 30.000 desaparecidos.

A cinco décadas de aquel inicio, la memoria sigue vigente. Desde 2002, cada 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha que no solo recuerda el pasado, sino que interpela al presente.
El rol social del fútbol en la memoria colectiva
En ese ejercicio de memoria, el fútbol argentino no queda al margen. Los clubes, lejos de ser únicamente instituciones deportivas, ocupan un rol central en la vida social de sus comunidades: funcionan como espacios de identidad barrial, con participación activa en ámbitos educativos, culturales e incluso sanitarios.
En ese entramado, también fueron atravesados por la historia del país y hoy se consolidan como actores que contribuyen a sostener el mensaje de memoria, verdad y justicia.
Los clubes y su compromiso con el 24 de marzo
En ese sentido, distintas instituciones han desarrollado acciones para conmemorar la fecha. Un caso significativo es el de Argentinos Juniors, que en esta edición de la Liga Profesional publicó la lista de convocados para su partido ante Platense incluyendo los nombres de socios desaparecidos durante la dictadura.
A su vez, tanto este como otros equipos han utilizado cintas de capitán, parches en sus camisetas y mensajes institucionales en apoyo a organismos como Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, surgidos en aquellos años para reclamar por sus hijos y nietos apropiados.
Fútbol y dictadura: una relación con historia
La relación entre el fútbol argentino y la dictadura tiene antecedentes concretos. Durante esos años, numerosos clubes registraron entre sus socios a personas que luego fueron víctimas del terrorismo de Estado, una ausencia que con el tiempo se transformó en memoria activa a través de homenajes y restituciones simbólicas.
En paralelo, el régimen buscó utilizar al deporte como herramienta de legitimación internacional. La Copa Mundial de la FIFA 1978, organizada en el país, fue presentada como una vidriera para mostrar una imagen de normalidad bajo el lema “los argentinos somos derechos y humanos”.
Sin embargo, mientras el torneo se desarrollaba, crecían las denuncias sobre desapariciones y centros clandestinos de detención, amplificadas por la presencia de la prensa extranjera y el accionar de organismos de derechos humanos.
Una memoria que sigue viva
A 50 años de aquel día que marcó el inicio de la etapa más oscura de la historia argentina, el reclamo sigue vigente. Desde los clubes, los hinchas y la sociedad en su conjunto, se sostiene el pedido de memoria, verdad y justicia, no solo como ejercicio de recuerdo, sino como una forma activa de construcción colectiva.

En ese camino, el fútbol se consolida como un espacio más donde esa memoria se transmite y se resignifica, amplificando un mensaje que atraviesa generaciones y fronteras. Porque en Argentina, incluso en una cancha, el pasado también se hace presente.
Y el grito sigue siendo el mismo: Nunca Más.


